GUSTAVO CATALÁN
Las corridas van a menos. En 2006, según una encuesta Gallup, el 72% de la población manifestó nulo interés por las mismas y, en 2009, descendieron en 350 respecto al año anterior. En tal situación, las 180.000 firmas que han hecho posible la revisión de la Ley de Protección de los Animales en Cataluña parecen el epílogo de una muerte anunciada o, en tratándose de toros, de las muertes anunciadas.
El 18 de diciembre, el parlamento catalán admitió a trámite la iniciativa. Habrá que esperar para saber en qué termina la cosa aunque, entretanto, he revisado y ordenado argumentalmente el aluvión de opiniones contra la eventual prohibición. En mi criterio, las declaraciones de quienes defienden la "Fiesta" cargan de razón, por su endeblez, el veto que critican. Vean las doce variantes principales de la defensa torera que he podido clasificar, y juzguen ustedes mismos.
1) La iniciativa ha prosperado porque "Vivimos en una época de insensatez" (Albert Boadella). Una generalización con el valor lógico de un pedo. Con perdón.
2) La moción responde a una afirmación identitaria que pasaría por renunciar a un símbolo español. Ha sido el argumento esgrimido por la derecha más radical: "La prohibición surge del separatismo y por repelús a las tradiciones ibéricas" (La razón, 19-12-09), "No se pueden aceptar los ataques de una minoría intransigente que quieren acabar con la Fiesta y la idea de España"... Cabría aducir que las corridas se hacen en Cataluña desde 1834, que trascienden las fronteras del Estado español, que la iniciativa se ha aprobado por mayoría, que no minoría y, en cuanto a la idea de España, afortunadamente puede haber otra distinta y sin necesidad del toro como marchamo.
3) Se trata de una cortina de humo. "El año que viene hay elecciones y, ¿qué hacer? Enredar" (Fermín Bocos, periodista). "Hay cosas más importantes" (Isabel Coixet). "Excusa para tapar otros problemas como el del aborto" (Gustavo Pérez Puig, dramaturgo). No obstante, parecido criterio puede esgrimirse frente a cualquier cosa: las denuncias por corrupción una mera estrategia, el paro una fijación obsesiva…
4) No meterse en harina para evitar el frentismo. "Se nos conduce de nuevo al enfrentamiento", "Nueva fractura en la sociedad catalana" (Salvador Boix, apoderado de torero). En esta línea, tal vez fuese mejor un perenne silencio sobre cualquier cuestión, toda vez que la unanimidad no pasa de entelequia.
5) Loas a la libertad individual, la tolerancia y el derecho a elegir. "Se condena la libertad individual; la sociedad se ha humanizado demasiado" (Eduardo Miura). "Al que no le guste, que no asista a los toros" (Dolores de Cospedal y Pedro Balañá, propietario de La Monumental). "No se debe criminalizar a nadie por sus hechos" (César Rincón, torero). "Libertad y respeto para las pasiones" (Clubes taurinos de Milán y Londres). Sin embargo, la libertad individual tiene límites y las pasiones están también en la base, por un decir, de la violencia de género o el asesinato.
6) Respeto a las tradiciones. "No debiera prohibirse, simplemente por la memoria histórica" (Victoria Vera, actriz). Por lo mismo, habría que defender las ejecuciones en la plaza pública. O la Santa Inquisición.
7) Corridas como manifestación cultural. Proyecto de declararlas Bien de Interés Cultural por las comunidades de Madrid, Valencia y Murcia (todas ellas del PP). "Atropello a la cultura" (Curro Vázquez, torero), "La Fiesta es cultura" (Antonio Lorca, periodista). Pero la cultura apuesta por aumentar sensibilidad e inteligencia, ¿no?
8) Desprecio a la condición animal. "Me parece más importante el hombre que los toros" (David Muñoz, cantante). ¿Qué significa importante? ¿Con relación a qué?
9) Justificación por la condición carnívora del hombre. "Quienes consideran los toros un crimen, se comen después un filete" (Rafael Luna, PP). Tal vez el modo de hacerse con él también cuente, ¿no? Podría apetecer a alguien un filete de su nalga…
10) "Grandes hombres han sido aficionados a la Fiesta" (Esperanza Aguirre, PP). "¿Ahora vamos a quemar a Lorca, Picasso, Goya…?" (Andrés Vázquez, torero). ¡Hombre! También los hubo defensores de los nazis, de la mujer con la pata quebrada y sin voto… Y que existan científicos creyentes no prueba la existencia de Dios.
11) La tortura como daño colateral. "Sería como prohibir la circulación de aviones por el ruido que producen" (Félix de Azúa, escritor). ¿Son la tortura y sevicia equiparables al ruido? ¿Equiparables las utilidades de transporte y corridas?
12) Razones prácticas: el fin de un negocio (Guillermo Fernández, presidente de Extremadura; Carlos Simarro, portavoz del PP aquí), posibles indemnizaciones… No obstante, se han asumido esos costes cuando el fin lo justifica y ésa es la pregunta.
Tras la revisión, vería bien que la iniciativa se extendiera a otras comunidades y, de prosperar en la nuestra, yo firmaré por el fin de las corridas. ¿Y ustedes?