SEBASTIÀ VERD
No es extraño que la ITB, la feria turística de Berlín, la más importante del mundo, reciba a sus visitantes con una espesa capa de nieve. No ha sido así este año. Ayer lucía el sol, aunque la temperatura media rondase los cero grados. La nieve, en cambio, cayó sobre Mallorca, del mismo modo que las previsiones turísticas que estos días se hacen en la capital alemana repercuten sobre el ánimo de los hoteleros, y demás sector turístico, que espera que este año sea el de la reactivación. De hecho, Alemania ha salido de la recesión y todo apunta a que el turismo se verá beneficiado al reactivar el empleo y el consumo. No lo dicen los tour operadores que, curándose en salud, anuncian incrementos de visitantes para las islas de entre un cinco y un veinte por ciento, un margen demasiado amplio como para prever lo que puede ocurrir en verano.
Para intentar aclararlo y, sobre todo, para tender puentes hacia el futuro, están en Berlín estos días la flor y nata del sector turístico y los políticos responsables, desde el president Antich a la consellera de Turismo, Joana Barceló –que se estrena como consellera en estos menesteres– y también el secretario de Estado, Joan Mesquida. Todos ellos coinciden en mostrarse esperanzados de cara al futuro. En este sentido, hay que destacar las palabras de Antich tras entrevistarse con tres de los mayores tour operadores y con Air Berlín a fin de coordinar los trabajos de promoción y mejora de la oferta a largo plazo y no sólo apagando fuegos. Dijo textualmente que "no queremos funcionar a través de planes de choque sino a través de una planificación estratégica". La razón le acompaña, aunque sin olvidarse de la necesidad inmediata de incrementar la promoción.
Más o menos lo mismo argumentó Mesquida al rechazar, por medida contraproducente, la rebaja de precios hoteleros que exigen los Tour Operadores ya que, tras las bajadas del año pasado, la relación precio –calidad es más que suficiente y la batalla ha de darse en la mejora del producto. Otra cosa sería retrasar la subida del IVA pero ésta, como ha dicho el secretario de Estado, es una decisión tomada. Los precios, como el todo incluido, son importantes, pero sólo para salir del paso. El todo incluido puede ser una solución puntual para algunos establecimientos y también para alguna zona si se extendiera a la restauración, pero sería un evidente salto hacia atrás para nuestra imagen exterior.
El futuro pasa por un gran pacto social y político, como el que contra viento y marea –por las turbulencias políticas– se está gestando en la Mesa del Turismo. Ayer, en Berlín, Tui y Air Berlín aceptaron sumar sus esfuerzos a esta idea, poniendo en común su experiencia con el Govern, para mejorar en sostenibilidad, en defensa de la calidad de vida que siempre han tenido las islas –y que sigue siendo su mayor atractivo– de las comunicaciones aéreas y en la adaptación de las empresas a las nuevas realidades tecnológicas. Sólo así se despejarán las nubes y el sol volverá a lucir para un sector turístico que debe rectificar su rumbo. Quizás no sea este verano, pero si se sigue esta línea los resultados no tardarán en llegar.