PILAR GARCÉS
La falta de propósito de enmienda permite no desperdiciar un minuto en asuntos menores como el examen de conciencia, el arrepentimiento y demás zarandajas. Toda la energía que no ha de malgastarse en pedir perdón a la ciudadanía y apechugar con los errores puede dirigirse a labores más productivas. Por un lado tenemos al golfista Tiger Woods, que ha aparcado la carrera para centrarse en subsanar sus desaciertos, por mucho que estos rindan a título estrictamente personal y familiar, ya que al fin y al cabo mintió al prójimo y a sus patrocinadores privados. "Soy un padre y marido amantísimo que bebe Gatorade", venía a decir como imagen millonaria de marca, mientras sostenía numerosas aventuras sexuales. En el polo opuesto, nuestra Unió Mallorquina no ha perdido el tiempo en la autoflagelación, y ya vuelve a ocupar la vicepresidencia del Parlament. Esto sí que es América. Vaya un pringado este Woods, dando todas esas explicaciones. Después de la crisis producida por las acusaciones gravísimas de corrupción entre sus propias filas, el partido bisagra isleño ha tomado una única decisión, consistente en contratar a una famosa empresa de publicidad catalana para que le diga si le conviene cambiar de siglas, con el fin de que los votantes olviden su pasado turbio. Por si ya no van tan boyantes de ingresos y se quieren ahorrar un dinero, les avanzo que sí, que adelante: lo del nombre no es precisamente tema baladí.
En la fiesta de final de curso de mi instituto, en pleno festival de playbacks (el karaoke aún no se había popularizado), entre la actuación de los de mi clase haciendo de Hombres G, el chico de COU encarnando a Dylan y los bestias de siempre con Leño, se subió al escenario un chaval de primero de nombre Josemari. "Solo quiero deciros que a partir de ahora me llamo Kronos. Que nadie me vuelva a llamar Josemari porque no haré ni caso. Soy Kronos. Con k". Y junto a sus compañeros imitó a los ACDC. A partir de entonces el chico, anillos en las orejas, melena larga, botas militares y camisetas negras, cambió radicalmente de imagen y de personalidad, haciendo honor a su rebautismo de Titán. "Mis padres están fritos. Dice que en cuanto cumpla los 18 se pone Kronos en el registro. Espero que no le dejen", nos comentaba su hermana. Yo creo que el patronímico elegido le cuadraba mucho mejor que Josemari con su proyecto de vida y que hizo un ejercicio de autoconocimiento impresionante a los 14 años. De hecho le he visto después y sigue fiel a sí mismo: heavy de corazón y apariencia, empujando un carrito con un bebé convenientemente tuneado con tachuelas.
¿Y qué nuevo nombre describiría bien los anhelos de la actual UM? Sin ánimo de enmendarle la plana a la famosa consultora catalana que decidirá por encargo, propongo algo sencillo, no nos vaya a pasar como a Tamara Seisdedos (no la cantaora, sino la otra, la friki) que se puso Yurena y nadie era capaz de retener semejante engendro. Algo como MU, de Mallorquins Units. Un sonido bonito y que permita a quienes han previsto pactar con ellos, Antich verbigracia, declarar: "No diré ni MU". O decir sólo y únicamente MU, siempre MU, pase lo que pase MU.