FERNANDO PERELLÓ (*)
El lugar de España en el seno de la Unión Europea mantiene incógnitas poco o mal despejadas durante este tiempo de presidencia. A la Unión Europea no le podemos vender un mundo plano porque al parecer el nuestro es esférico y además se mueve. La crisis actual, coyuntural y en vías de superación, en los países con los cuales España intenta compararse como Alemania, Francia, Reino Unido e Italia, golpea con mayor intensidad a nuestro país. El paro continúa siendo una asignatura pendiente, distinto de la propia crisis económico-financiera.
Este estudio se refiere a los dos años anteriores al inicio de la crisis del 2008/2010 y pretende dar una visión esquemática sobre sus principales condicionantes, enfatizando sobre su carácter estadístico, lejos de cualquier opinión política. Se trata de números. Las opiniones dependen del análisis de cada cual.
Así que empezaremos por el producto interior bruto para equiparar el nivel de desarrollo de cada país desde un punto de vista meramente económico. El desarrollo humano puntuado de 0 a 100 se concreta en el análisis sobre alfabetización y escolarización para dar una imagen de desarrollo más humano. La esperanza de vida es un concepto estadístico complejo que tienen algo que ver con la renta per capita, un mucho que ver con la sanidad y con la constatación global de que las mujeres superan entre 5 y 7 años a los hombres en vida real. Hemos puesto el consumo de vino por litros, por habitante y por año por si el vino tuviera algo que ver, que creemos que sí.
Es importante conocer nuestra situación económica en los sectores industrial, manufacturero, agrícola y de servicios para tener una imagen de nuestra situación frente a terceros así como nuestras exportaciones comparadas con las de nuestros vecinos.
Y no podíamos naturalmente obviar el estudio turístico en estadísticas no solo en llegadas de turistas sino también con los ingresos por país. Debemos destacar que es incierto que Francia tenga el número de turistas que declara por cuestiones de prestigio nacional. Es aberrante que un país cuyos precios son siempre superiores a los nuestros ingrese por turista un tercio menos que nosotros.
Finalmente no podíamos obviar el concepto nuevo de la deuda hipotecaria sobre el PIB para compararla con la de nuestros vecinos. El móvil y el ordenador de nuestro mundo moderno tienen la última palabra que encontramos en la difusión de la prensa diaria.
Nuestra sociedad parece considerar que la recuperación de su propia estima está condicionada por la consecución de unos objetivos y la obtención de unos logros que valoren su capacidad objetiva.
(*) Presidente del Cercle Financer de Balears