TRIBUNA

No se deprima esta Navidad. Ennavídese

 
Enviar
Imprimir
Aumentar el texto
Reducir el texto

MIGUEL LÁZARO (*) Un 30-40% de la población se adapta mal a la Navidad. Muchos vienen tocados desde noviembre (el día 1 se reactivan todos los duelos), van empeorando y los remata la Navidad. De los cuatro millones de españoles que están siendo tratados de depresión el 17% recaen en Navidad. A muchas personas les gustaría dormirse y despertarse después de Reyes. Para ellas la Navidad es una pesadilla, no es una celebración. Están hartas del espíritu navideño, de las luces, de los anuncios, de los villancicos, de las muñecas de Famosa y de ese "Vuelva a casa por Navidad". Es decir hay un porcentaje elevado de españoles que son anoréxicos del espíritu navideño Los antidepresivos suman el 50% de las ventas de medicinas en Navidad. El 32% de los jubilados se sienten solos en Navidad, es la solo-edad inhóspita e impuesta aderezada con la indigencia, el maltrato y el abandono. ¿Por qué hay personas que no consiguen relativizar estas fiestas?
Sobran impostura, sobreactuación e hiperconsumismo. Los súper, híper y grandes almacenes, nuevos templos posmodernos, no dan abasto, bueno quizás este año con la desaceleración critica en ebullición, ofertaran menos liturgia consumista. Todo se vende y todo lo compramos. La magia publicitaria se adueña del alma y de la mente colectiva. Las fechas navideñas son, a veces, auténticos ajustes de cuenta entre familiares que se encuentran, se desencuentran y muchas veces practican el encontronazo sádico e invasivo. Los "gigantes y cabezudos del alma", cual tsunami emocional que arrasa todo nos dominan: la rivalidad, los celos, la envidia y la culpa complican la convivencia. Al fin y al cabo uno no ha elegido su familia, dicen algunos en pleno subidón autocompasivo.
Y qué decir del consumo compulsivo de ese gran ansiolítico social, de ese disolvente universal que es el alcohol. Hay que evitar que las reuniones familiares acaben como "el rosario de la Aurora". Antes nos reuníamos en plan manada plurinuclear ahora nos estresamos viajando con los niños. ¡Qué chivata es la Navidad! ¡El mito familiar se derrumba! ¡Cuántas hipotecas emocionales acumuladas se pagan en unos pocos días! Como nos gusta ponernos los zapatos de la primera comunión. Pero algo falla y aunque la realidad sea siempre un buen negocio, o falta o sobra el padre o la madre, o los dos, o la suegra, o la cuñada o el hermano que no sudan Channel Five. Ahora bien alguna responsabilidad tendremos para que hayamos convertido la Navidad en una espiral de autoengaño que nos deja para el arrastre.
Hay muchos factores sociales, culturales y sobre todo personales que explican nuestra filia, nuestra fobia o nuestra neutralidad navideña: las ausencias, perdidas y duelos se hacen muy presentes, las reuniones familiares cuasi bélicas y crispadas, la sobreabundancia de comidas, compras (algunas con hipoteca diferida), la sobreestimulación interna y externa que nos superdistresa, el rechazo a la programación publicitaria que nos exige felicidad a raudales y goce (que no placer) universal en todos los sitios y con todos, la pérdida de la espiritualidad, la dificultad de manejo y de conciliación con otros sentimientos internos como la rabia o la tristeza, que entran en contradicción con el "look emocional del espíritu navideño", la regresión infantil que sufrimos y en la que nos refugiamos, la triste realidad realidad que vivimos cada día (siguen los accidentes, las catástrofes y lo telediarios siguen tan tétricos como siempre) ¡Qué caja de resonancia más potente es la Navidad! ¡Cómo amplifica los decibelios emocionales!
No existen navidades clónicas pero deberíamos reflexionar en lo clones que representamos en esta Navidad ¿Qué vinculo afectivo han construido los navidófobos con la Navidad? No se nace con la navidofobia. ¿Cuándo y cómo se genera? No es difícil encontrar las respuestas, sino uno busca en su citoplasma interno.
El navidófobo somatiza la Navidad, tiene pensamientos negativos anticipatorios, se irrita, tiene fobia y tiende a evitar (vano intento), cualquier estimulo navideño (la tirria mayúscula son dos anuncios televisivos de toda la vida), se siente triste, desgraciado, culpable por creer e imaginar que todos son felices, odian la luminosidad navideña, realizan tentativas de hibernación (siestas prolongadas) o de anestesia digestiva o mental (supercomilonas o alcohol) y traen el pasado al presente en forma de pensamientos recurrentes de los ausentes o de las pérdidas.
No es infrecuente la bajada de la inmunidad y tener resfriados psicosomáticos (la congestión nasal revelan que están hasta la narices y los vómitos y las diarreas manifiestan lo mal que digieren comer con la familia o cuanto les gustaría cagarse encima de ellos). El animostato se altera: bajan la serotonina y la melatonina que se traducen en síntomas depresivos. Además hay menos luz tanto dentro como fuera. Los niños son los protagonistas y los catalizadores de estas fiestas (¡cómo nos hacen de espejo!), aunque veces nos autoculpabilizamos por ser padres ausentes física y psicológicamente el resto del año, por eso el regalarles una planta entera de El Corte Inglés nos sirve para expiar nuestro remordimiento.
Ahora bien cuanto nos ayudan a resignificar la Navidad. Y aún teniendo en cuenta que somos limitados y con límites propongo una serie de sugerencias reflexivas de autoayuda: ecologice su Navidad, es transitoria y reversible, no existen las navidades, existe la Navidad del 2009; utilice la Navidad como punto de inflexión, de balance (nunca como una enmienda a la totalidad), valore lo que ha conseguido, cómo estaba y cómo esta, recuerde cuán amado y querido ha sido, plantéese retos realistas, no se queje, renuncie al lamento permanente y neurótico como una vía para que algo cambie, ejerza el voluntariado, no sobreconsuma ya que sólo estará construyendo su futura decepción e insatisfacción, sea solidario, admitan su tristeza y adáptense a ella, no la niegue, regalense tiempo para pensar en ustedes, hagan ayuno de la negatividad, del egoísmo, de la intolerancia y la estupidez. Mantengan el límite con las personas tóxicas. La Navidad es una gran oportunidad para renovar el reto de vivir el presente.
Hoy es un regalo por eso se llama presente. Usted puede construir una Navidad constructiva o destructiva. Nunca olviden el gran poder auto terapéutico del perdón. Usted elige reunirse o no con su familia. Usted elige contaminar emocionalmente o no, usted decide si suma, resta o divide. Usted puede elegir su pasado. Rescate lo esencial del espíritu navideño (paz, amor, compasión, solidaridad, compartir, respeto). Comparta más tiempo con los amigos elegidos. La Navidad es un buen mojón para elegir desintoxicarnos emocionalmente. Dese una tregua. No añada gasolina al fuego: la desadaptación navideña es una alto riesgo para que la cuesta de enero se trasforme en el Coll de Sóller.

Se trata de crear espacios donde todos tengamos cabida y donde seamos conscientes de las personas marginadas, excluidas, enfermas y vulnerables. Es una magnífica ocasión para colaborar con las diversas ONG. Las personas con creencias religiosas son más resistentes a la manipulación, a la relativización y banalización de la Navidad, su trascendencia esta basada en, no en el escenario, sino en el mensaje y en la esperanza de la fe cristiana. Los mallorquines tienen un idioma muy rico, con mucho contenido latente y manifiesto, con multitud de palabras mantra. A mi me encanta Molt d´anys. Seguro que tienen muchas ocasiones para poder compartirlo con amigos, vecinos, conocidos y forasters. Todo tiene su momento y cada cosa su tiempo bajo el cielo. Esta Navidad: ennavídese. Siempre nos reconforta, al recordar el pasado, el cambiar "fue" por "así lo quise yo". Pues eso. Bones festes.

(*) Psiquiatra y coordinador
del Centro de Atención Integral
de la Depresión

COMPARTIR
 
LA GUÍA turística de mallorca

Círculo 10
radio diario - 103.9 FM
 
Operación
Tipo de inmueble
Provincia
Anunciese gratis
El portal inmobiliario de 
canal empleo
ANUNCIOS CLASIFICADOS
  LA SELECCIÓN DE LOS LECTORES
 LO ÚLTIMO
 LO MÁS LEÍDO
 LO MÁS VOTADO
Canal de loterías
canal Juegos
Coleccionable
Canal amor
Canal de náutica
  CONÓZCANOS:  CONTACTO |  DIARIO DE MALLORCA |  LOCALIZACIÓN |  REDACCIÓN |  SUSCRIPTORES     PUBLICIDAD:  TARIFAS |  CONTRATAR  
diariodemallorca.es es un producto de Editorial Prensa Ibérica
Queda terminantemente prohibida la reproducción total o parcial de los contenidos ofrecidos a través de este medio, salvo autorización expresa de diariodemallorca.es. Así mismo, queda prohibida toda reproducción a los efectos del artículo 32.1, párrafo segundo, Ley 23/2006 de la Propiedad intelectual.
 


  Aviso legal
  
  
Otros medios del grupo Editorial Prensa Ibérica
Diari de Girona  | Diario de Ibiza  | Empordà  | Faro de Vigo  | Información  | La Opinión A Coruña  |  La Opinión de Granada  |  La Opinión de Málaga  | La Opinión de Murcia  | La Opinión de Tenerife  | La Opinión de Zamora  | La Provincia  |  La Nueva España  | Levante-EMV  | Mallorca Zeitung  | Regió 7  | Superdeporte  | The Adelaide Review  | 97.7 La Radio  | Blog Mis-Recetas  | Euroresidentes  | Lotería de Navidad