GASPAR AGUILÓ CAPÓ (*)
El sábado 7 de este mes, en un artículo de Mateu Ferrer, se decía que el cura Pere Fons, alies "Putes", había dicho a la cara del señor obispo de Mallorca que era un dictador.
Pere Fons es una persona íntegra, sincera y directa, que dice las verdades que no gustan, y mucho menos a los poderosos. Es un payés de Manacor, de la raza de mossèn Alcover, a quien entienden y aprecian por todas partes las personas sencillas y limpias de corazón.
Muchos sabemos la gran labor que hizo desde 1966 a 1973 en la parroquia de Son Macià: construyó la iglesia y ensanchó, con los vecinos, sin ninguna clase de permiso, el camino, hoy carretera, que une el pueblo con Calas de Mallorca. Es verdad que tuvo que enfrentarse con el señor todopoderoso dueño de la finca de Es Fangar.
Desde 1973 hasta 2005 alternó Perú y Mallorca. Allí, en Cajamarca, Cascais, Contumasan y en Lima, empezó la iglesia de San Juan Maria Vianney. En 1985, gracias a Pere, las monjas agustinas, que me hablaron maravillas de él, abrieron una casa de formación en el barrio de Buenos Aires de la ciudad de Trujillo y la primera generación de monjas fue obra suya.
En Villafranca de Bonany desarrolló una labor comprometida, sencilla y eficaz, pero molesta para media familia del pueblo que tenía dos vacas sagradas en el poder de la iglesia. En Maria de la Salut, pueblo tradicionalmente difícil, rompió moldes y todos le apreciaban viendo su sinceridad y compromiso. Llenó de pobres la casa parroquial y se iba a labrar y podar árboles para ayudar a algunos payeses que sufrían necesidades.Todo el pueblo le recuerda y aprecia.
Pasó dos años en sa Pobla sin nombramiento y le dejaron, solamente para poder vivir, la rectoría de Caimari en la que no podía decir misa. En 2005, sabiendo que en Perú era persona non grata, se fue a Cuba, donde dio testimonio de compromiso con los pobres viviendo pobre.
En mayo de 2008 fui a visitarle, durante quince días, a la parroquia de Lajas. Vida pobre en una iglesia pobre. Una comunidad viva y crítica con el Régimen castrista ya que muchas cosas no les gustaban porque sus maestros eran Jesús de Nazaret y José Martí. Celebraban la eucaristía como hermanos leyendo y comentando largamente las sagradas escrituras, como los primeros cristianos. Los domingos, junto con los "gusanitos" (los desafectos al castrismo) la celebraban según las normas de la santa madre Iglesia, católica, apostólica y romana.
Allí visité al vicario general de Cienfuegos que se mostró encantado con Pere. Era el único al que el gobierno cubano había concedido permiso para construir una capilla en una barriada de la parroquia. En diciembre de 2008 vino unos días a Mallorca y el obispo le prometió una parroquia. Este último verano ha vuelto y se barajaron algunas posibilidades para tener una parroquia pero, en lugar de encontrar una Iglesia madre, acogedora y fraterna, se encuentra con una madrastra que lo margina. Si quiere puede estar adscrito en sa Pobla, lo que es menos que nada. Tiene un altar donde, si quiere, puede celebrar misa.
Después de 43 años de servicio a la Iglesia universal, se encuentra, a los 71 años, despreciado, humillado y con escasas posiblidades de encajar en sa Pobla, aunque él no se lo pueda creer. Se ha dicho que Pere tildó de dictador al obispo. Pero Pere es un payés inteligente y sabe que para ser un dictador se necesita una gran inteligencia, no ser acomplejado, tener una gran personalidad y rodearse de grandes colaboradores, cosas que no se dan en este caso.
Por esto, Pere no le dijo al obispo que es un dictador sino que esto es una dictadura.
(*) Coordinador de Es Refugi