JORGE MARTÍ
El debate entre la patronal de las grandes superficies comerciales y los diferentes gobiernos de Balears no es de ahora; viene de lejos. Frente a la pretensión de los empresarios de las grandes superficies de abrir el mayor número posible de festivos, los diversos gobiernos de nuestra comunidad, tanto del PP como del Pacte, se han puesto tradicionalmente de parte del pequeño comercio, que pide todo lo contrario: limitar por ley el número de festivos que se abre. Con la crisis económica el debate cobra brío pues el descenso de las ventas parece justificar abrir más horas. Pero lo cierto es que el tema ya se planteaba cuando se vendía bien, puesto que no había crisis. Es curioso que entonces, en época de bonanza, no se propusiera reducir la jornada del trabajador del comercio, para adecuar nuestros horarios laborales y comerciales a los del resto de Europa.
La oposición entre ambas posturas viene marcada por los intereses empresariales radicalmente diferentes de unos y otros. Las grandes superficies sólo tienen que rebajar un poco más los ya menguados derechos laborales de sus empleados para tener abierto un domingo: o haces más horas a cambio de tu sueldo basura habitual y con tu contrato precario, o en la próxima renovación cogemos a otro que lo haga. El pequeño comercio, que a menudo se aguanta con pocos empleados contratados o con ninguno, suele tener que cubrir esos festivos con horas del propio propietario. En este tema, los sindicatos están con el Govern y con los pequeños comerciantes. Parece ser que el Tribunal Superior de Justicia de Balears, en cambio, les ha dado la razón a los grandes empresarios del comercio respecto a la ilegalidad de los festivos marcados por el Govern autonómico. A lo mejor lo que se habría de replantear es la legislación laboral.
En estos debates, siempre se acaba apelando a los derechos de los consumidores. Parece que disponer de más horas de comercio abierto, con la consiguiente mengua de derechos de los trabajadores del comercio, beneficia a la sociedad que dispone de más horas para ir a comprar, lo cual no deja de ser curioso, pues esa sociedad y esos consumidores son a su vez, en gran parte, trabajadores sometidos a la irracionalidad de los horarios de trabajo de nuestro país. España tiene las jornadas de trabajo más largas de Europa y las menos productivas. Eso es lo que afirman todos los estudios de la Unión Europea. Si saliésemos antes de trabajo, no necesitaríamos que el comercio estuviera abierto hasta tan tarde y si, en consecuencia, a los trabajadores del comercio no se les explotara tanto cada día, aceptarían de buena gana trabajar algún festivo para ayudar a que su empresa sobrellevara mejor esta crisis.
Los centros comerciales que abren un domingo se llenan. Digan lo que digan las encuestas, los accesos a un centro comercial abierto en festivo se colapsan. Lo que es más dudoso es que ello se deba a la necesidad de los consumidores de ir en festivo a comprar a un centro comercial que abre normalmente hasta las 22 horas y no cierra al mediodía. A las 14 horas o a las 21 horas los grandes centros comerciales están vacíos. Yo creo que los centros comerciales se llenan en festivo con personas que no saben qué hacer con su tiempo libre. Y eso es otro debate.