PEDRO VILLALAR
El caso es conocido: cuando la Comunidad de Madrid sacó adelante una reforma de la normativa sobre cajas de ahorros que habrá de aplicarse en la renovación de Caja Madrid, el alcalde de la capital, Ruiz-Gallardón, preparó un recurso con el argumento de que quedaban lesionados los intereses de sus electores, dada la infrarrepresentación en los órganos directivos. Igualmente, Comisiones Obreras y el Ayuntamiento de Barcelona recurrieron la reforma elaborada por Esperanza Aguirre. Sin embargo, en cuanto ha cedido la resistencia de Aguirre a la candidatura de Rodrigo Rato para presidir la Caja, Gallardón ha anunciado la retirada del mencionado recurso. Y se están haciendo gestiones para que hagan lo mismo los demás agentes que también presentaron impugnación. ¿Qué ha ocurrido, pues? ¿Acaso la presencia de Rato remedia espontáneamente la escasa representación de la capital en la institución? ¿O por ventura los recursos fueron cañonazos bajo la línea de flotación de la presidenta madrileña?. Marrullería se llama la figura, que desgasta evidentemente el Estado de Derecho y reduce la Justicia a un papel instrumental.