PEDRO DE SILVA
Los ojos no son sólo un artefacto óptico de alta precisión, sino una terminal inteligente del cerebro. Por eso en los ojos no cuenta tanto su aspecto externo como la mirada que a través de ellos se ejecuta, que a la vez se refleja en pantalla. Hay miradas agudas, que taladran, y miradas atentas, que absorben. Una mirada atenta en grado sumo domina cuanto rodea a su dueño, sustrae la información que (a su pesar) emiten las personas y las cosas.
Mientras ocurre, los objetos de la observación lo saben, sienten cómo van perdiendo bits de información exclusiva, que se transfieren al observante. Escribo esto teniendo en la cabeza el holograma de una de las estampas más características de Sabino Fernández Campo: de pie, erguido, inmóvil, con las manos enlazadas por delante del cuerpo y los ojos muy abiertos haciendo su trabajo de succión, pero sin forzar la máquina para no vaciar la estancia.