PEDRO CALVO HERNANDO
Después de la manifestación contra el aborto del sábado en Madrid, Mariano Rajoy ha dicho que si llega al poder derogará la modificación de la misma que ahora pretende sacar adelante el Gobierno Zapatero. Como de costumbre, Rajoy se mueve en el caos político e ideológico, lo mismo que en el océano de corrupción. No es posible que ignore que la mayoría de los manifestantes no se andaban con distinciones ni sutilezas: estaban en contra del aborto en sí mismo y en cualquiera de sus formulaciones. La presencia allí de dirigentes y militantes del PP significa ante la gente que ese partido está en contra del aborto sin matizaciones. Y sin embargo, durante los ocho años de Gobierno de José María Aznar no se movió un dedo para derogar la ley de 1985, especialmente en su segunda legislatura, en la que disfrutaba de la mayoría absoluta y podía haberlo hecho sin necesidad del concurso de ningún otro partido. De nuevo hay que evocar el cinismo político que rodea toda esta historia, sin olvidar que desde la derecha se viene haciendo uso del aborto como desde cualquier otro sector de pensamiento, como todo el mundo sabe.
No se puede salir ahora en contra de la interrupción voluntaria del embarazo después de haber tenido ocho largos años la oportunidad de ilegalizarlo. Aquella inacción pudo hacer pensar que el PP había aceptado la ley vigente, lo que es algo exactamente igual a que la hubiera votado favorablemente en su momento. Pero esa inacción era tan oportunista como su actual opción en contra. Oportunismo político y oportunismo social. Se trata de dejar a la izquierda como los malos con vistas electorales mientras que ellos hacen exactamente lo mismo. Ahora nadie se cree que Rajoy vaya a cumplir esa promesa derogatoria si algún día llega al Gobierno de España. Nadie. Ya inventarán las estrategias y las razones para no hacerlo. Pero es que además es irresponsable prometer tal cosa, aunque solamente fuese pensando en el desastre que su cumplimiento provocaría, al proyectarse sobre una delicadísima realidad social ya instalada en el comportamiento colectivo.