PEDRO VILLALAR
Si hay una medida acertada de las impulsadas por este gobierno es la publicación de los bienes de los ministros y secretarios de Estado, gracias a una ley postulada por la actual mayoría. Pues bien: la portavoz del PP en el Congreso, Soraya Sáenz de Santamaría ha puesto mala cara y ha exigido que aclaren "dónde tienen sus intereses".
Con la que está cayendo, sería mejor callarse. Entre otras razones, porque la mayoría de los patrimonios exhibidos –salvo el de una ministra que llega del sector privado– haría sonreír a todos los conmilitones o ex conmilitones de Soraya vinculados a la trama Gürtel.
Pero no se trata de hacer más sangre sino de poner de manifiesto la evidencia de que el PP no puede hacer verdadera oposición si no termina de lavar cuanto antes los trapos sucios que tiene en propia casa. El problema de la corrupción no consiste tanto en la materialidad de los delitos sino en el hecho de que lanza un gran descrédito sobre la fuerza política que la aloja. Sobre todo, si no se toman con determinación las debidas decisiones.