ANTONIO PIZÁ
Si te persiguen los remordimientos, acelera. Suena a amoral, pero práctico a más no poder. Muestra de ello sería el caso de ese sesentón que ha sido detenido en Valencia tras intentar atracar un banco con una pistola simulada y regresar a la sucursal media hora después para pedir disculpas a los empleados por lo sucedido. En plan cínico pero real como la vida misma podriamos concluir que "si bien todos tenemos un mal momento, éste tuvo dos" (primero cuando fué a trincar, y segundo cuando volvió a pedir perdón). En cualquier caso tengamos por seguro que ese grano no hará granero, ya que hemos llegado al extremo de que el delito nos deja indiferentes, el arrepentimiento estupefactos.
Los bancos no están para atracos, obviamente. En justa correspondencia no nos quitan nuestro dinero, se lo llevamos. ¿Y qué hacen con nuestro dinero? Eso es precisamente lo que a uno le gustaría saber. En una cuenta bancaria tu dinero tiene menos interés que una película de Ronald Reagan subtitulada, o que lo que haga Rosa Estarás en Bruselas. En cambio ayer mismo fuí con "mi tarjeta a un cajero automático a sacar unos euros de "mi" cuenta y me clavaron una "comisión" del copón, allá donde no hace mucho se cobraban sólo un modesto porcentaje. Eso sí, me pidieron previamente la confirmación, pero ¿qué iba a hacer si el dinero, "mi" dinero lo necesitaba en aquel momento? De eso se aprovechan los muy... (ponga aquí el epíteto que se le ocurra, pero cuidando de no pillarse los dedos). Llevo más de ¡cuarenta años! de fidelidad ininterrumpida a un solo banco, y todavía estoy esperando una simple tarjeta de Navidad. De juegos de sartenes o de toallas ya ni le cuento. Aparte que de eso, ya tengo yo.
Habrá deducido el lector por lo dicho, que, veteranía aparte, para el banco como "imponente", lo que dice "imponente", debo ser la irrelevancia supina. Creedme si confieso que lo tengo perfectísimamente asumido e incluso puede que con franciscana alegría, no sé. En este país nuestro los pobres están más acostumbrados a la pobreza que los ricos a su riqueza, puede que porque a los primeros les viene de más lejos y más antiguo. Lo que ya no digiero tan fácilmente son las comuniones con ruedas de molino. Aún no repuestos de la obscena jubilación anticipada de tres millones anuales de pensión del ejecutivo del BBVA José Ignacio Goirigolzarri (qué gozada la de Goirigolzarri oiga usted) aún no repuestos todavía, repito, leemos que los bancos españoles precisan financiar unas previsiones de 57.000 millones de euros para afrontar unas pérdidas de 108.000 millones. No sé como se cuece eso pero huele a marronazo descomunal. ¿Tendrá que volcarles de nuevo Zapatero los millones por un tubo "para salvar el sistema"? No sé, porque ZP es una especie de ovni monclovita que nos decía que éramos los mejor situados para afrontar la crisis y ahora resulta que seremos los últimos en salir de ella. A partir de ahí, lo que ustedes quieran.
Pero como tras el calvario está la pascua, nuestro hombre ha tenido su gloria y resurrección con la foto en el despacho oval, allá donde Obama mató la mosca por cierto. ZP, que siempre viaja con presentes, como el presidente de Cantabria con sus anchoas, ha prometido a Obama enviar Guardia Civiles a Afganistán. Legítimo orgullo de nuestras instituciones, la Benemérita ya tiene asumido estar en el punto de mira de descerebrados fundamentalistas, si hay que llamar a las cosas por su verdadero nombre.
Nunca sé a donde iré a parar cuando comienzo un artículo, como ahora, que comenzaba con un "atracador" arrepentido, así que termino con él: "tronco, vale que el "criminal" siempre vuelva al escenario del delito... pero no tan pronto ni de esa manera, "pringao", que te trincan.