LLORENÇ RIERA
La citación a presencia judicial de Jaume Matas no ha sorprendido. Sí que hubiera extrañado en cambio lo contrario. La imputación formal estaba cantada sólo con lo que ha trascendido de la investigación judicial del caso Palma Arena y el ostentoso ´palacete´ de la calle San Felio. Los avances judiciales responden a la lógica de actuación de una maquinaria lenta, pero que conforma uno de los pilares y garantías básicas del Estado de Derecho. Así es, con sus enormes carencias, la Administración de Justicia.
Pero si no sorprenden las decisiones del juez Castro y las peticiones de la fiscalía anticorrupción de Balears –otra cosa es la Fiscalía General del Estado– siguen llamando poderosamente la atención las actuaciones y los comportamientos del ex presidente de la comunidad autónoma y del PP de Balears, porque hay una gran diferencia entre lo que dicen los papeles y los hechos. No coinciden, descuadran más bien, chirrían y por tanto volvemos a lo de siempre: aparte de las exigencias judiciales, siguen siendo imprescindibles las explicaciones públicas de Jaume Matas.
Todos le abandonan. El ex president se queda solo, con la evidencia de los hechos como compañía indeseada, esa realidad tozuda que siempre acaba flotando sobre marejadas de corrupción o irregularidades varias. Ahora sabemos que el vendedor del inmueble se desvincula de la reforma y del equipamiento que Matas hizo de su mansión palmesana y esto, aparte de otras cosas, deja en evidencia considerables descuadres. La Agencia Tributaria ha tenido siempre como fecha de la operación inmobiliaria del ´palacete´ el 25 de octubre de 2006, sin embargo ahora queda claro que la rehabilitación se inició en 2004 mientras los nuevos propietarios, el matrimonio Matas, alegaba carencia de fondos o liquidez suficiente para aplazar el pago de los 900.000 euros de la compra y los 63.000 consiguientes del IVA ¿Consiguió el comprador cerrar la operación y emprender una reforma desde la nada? ¿Bastaba su condición de máxima autoridad y su peso político como aval y fianza en blanco? Sigue habiendo muchas cosas pendientes de explicación y que no transmiten una sensación de confianza y estímulo al anónimo contribuyente sujeto a hipoteca y sueldo de subsistencia. Todo tendrá que venir por vía judicial, porque el PP no se muestra dispuesto a allanar el camino.
El partido que lideró Martas dice que no va a abrir una comisión de investigación porque su anterior jefe ya ha dejado la política activa. Como si los hechos prescribieran a diario. Igual que si cada día se pudiera hacer borrón y cuenta nueva en actuaciones de responsabilidad y gestión pública. Con esta reacción, el PP no repara en que se autolesiona todavía más y acentúa su debilidad a efectos organizativos. El carpetazo que invocan los conservadores puede contribuir a alimentar las sospechas sobre una actuación errática y aprovechada del conjunto del partido.