ANTONIO TARABINI
Considerando que según el Diccionario de la Lengua Española, vodevil es un género de comedia ligera que, a veces, puede incluir asuntos algo escabrosos, creo de justicia calificar los hechos del Consell de Mallorca como un auténtico vodevil. Pero hay más. Incluso en la representación de un vodevil se supone que existe un guión que distribuye "papeles" a los actores. Visto lo visto, y oído lo oído, uno tiene la impresión de que sus actores han perdido los papeles y se han quedado sin guión. El espectáculo podría incluso ser divertido, si no fuera porque tras la ópera bufa están los intereses de los ciudadanos, precisamente en unos momentos no especialmente boyantes. No olvidemos que el Consell tiene competencias que afectan a nuestra vida cotidiana.
Los uemitas (al menos oficialmente) deciden abandonar el barco, romper el pacto en el Consell, porque consideran que la institución está paralizada, además de considerarse ninguneados por su presidenta. Presentan su dimisión los tres consellers de UM con mando en plaza, y teóricamente se pasan a la oposición. Sin embargo, tales dimisiones no se hacen efectivas, y todos los equipos propios de los consellers dimitidos continúan en sus cargos. Francina Armengol deja en suspenso la ratificación de tales dimisiones, confiando en que pueda reconducirse la situación. A partir de aquí, y siguiendo la técnica de las pilas Duracel ("duran, duran, y duran") se reúnen unos con otros, y los otros con los unos.
Según parece, las reivindicaciones uemitas para revitalizar el Consell y regresar al puente de mando se concretan en agilizar los pagos a los acreedores, así como reducir gastos no necesarios, incluyendo asesores y similares. Si es así, uno, quizás influido por su cortedad, no comprende el penúltimo órdago uemita. ¿No deberían reconducirse tales cuestiones desde el interior del Consell? Quizás uno, desde su ignorancia, puede llegar a sospechar que existen otras reivindicaciones no explicitadas. Mientras, también según parece, los uemitas quedan a la espera de las propuestas de la Presidenta para solucionar los impedimentos oficiales para seguir formando parte de la mayoría gobernante. Al mismo tiempo los otros socios del pacto siguen "sin vivir en sí", a la espera de novedades.
Ahora, más allá de la coña marinera, la situación merece unas reflexiones más serias. ¿UM afirma en serio que la posible ruptura en el Consell no afecta a las demás instituciones? Uno, haciendo gala de nuevo de su supina ignorancia, creía que el Pacto de Gobernabilidad de Centro-Izquierda incluia las tres instituciones. Dicho Pacto lógicamente compromete a sus firmantes, PSOE, UM y Bloc. Pero, a vez, es (o debería ser) un "contrato con los ciudadanos/as de Balears, Mallorca y Palma". Precisamente en estos momentos, puede resultar de interés público conocer los contenidos del susodicho Pacto de Gobernabilidad. A pesar de que debería ser un documento "público", nos ha costado Dios y ayuda localizarlo. Existe un documento que implica al Govern balear y al Consell de Mallorca y otro complementario referido al Ayuntamiento de Palma. Casualmente (?) la primera línea del citado pacto dice literalmente: "Los firmantes se comprometen a garantizar la estabilidad política".
Con unas relaciones chungas con UM, ¿qué puede pasar si Miquel Nadal resulta imputado, con medidas cautelares contra él, y según su compromiso dimite como conseller y como concejal? Evidentemente se puede gobernar en minoría, pero en unos momentos especialmente difíciles, donde quedan pendientes entre otros asuntos de la puesta en marcha del Plan de Carreteras (entradas/salidas de Palma, conexiones con Son Espases…) así como la aprobación de los presupuestos de 2010, ¿puede gobernarse en el Consell eficazmente desde un gobierno minoritario PSOE-Bloc? Suma y sigue.
Señoras y señores de aquí y acullá, recuperen sus papeles, el guión, el sentido común (el seny) y dejen de marear la perdiz. Los ciudadanos se lo agradeceremos. Gracias por adelantado.