SEBASTIÁ VERD
En un día marcado por el olimpismo, por la corazonada que no pudo ser, Balears ha superado todos sus récords históricos de paro. Se esperaba, y no era ninguna corazonada, sino una certeza, al ver como hoteles, bares y comercios turísticos adelantaban el cierre, dando por acabada en pleno verano una de las peores temporadas que se recuerdan. Nuestra comunidad es líder en crecimiento del paro. Es en la que más ha crecido en septiembre: un 7´9%, lo que no es normal. Lo habitual era que fuéramos la comunidad con mayor aumento al finalizar la temporada y, por el contrario, donde mayor empleo se registraba al principio. Una economía tan temporal tiene estas consecuencias: mucho trabajo en verano y poco en invierno. En el INEM y el SOIB lo sabían, como todo el mundo, sin errores de interpretación. Pero este año todo es diferente y las estadísticas ya no responden a la regla.
Balears no sólo ha liderado el crecimiento de paro en septiembre sino que también es la comunidad con mayor incremento interanual. En un año se han destruido más de veinticinco mil puestos de trabajo, lo que supone un aumento del 54%, doce puntos por encima de la media estatal. El número de parados ya ha superado los setenta mil, que era la cifra que se preveía para finales de octubre, por lo que habrá que subir el listón y prepararse para superar nuevas marcas. ¿Ochenta mil?¿Noventa mil, tal vez? Es imposible saberlo. Éste va a ser un invierno muy duro, con la mirada puesta en una hipotética recuperación de Europa que nos devuelva a los turistas. Sólo así se volvería a crear empleo, aunque no todo. El problema de los veinticinco mil puestos de trabajo perdidos es que son imposibles de recuperar.
Nadie en su sano juicio cree que la construcción pueda recuperar la actividad que tuvo en los años anteriores a la crisis. Y el turismo, tal como lo entendemos, ha alcanzado presumiblemente su máximo desarrollo. Al menos el turismo de hotel, que es el que más empleo genera. La economía se recuperará, dicen que se está tocando fondo, pero ¿qué será de esas familias cuyas únicas fuentes de ingresos son los subsidios o las ayudas estatales? Mientras en las instituciones –en el Govern, el Consell y el Ayuntamiento– se reúnen para tratar de solucionar su crisis política, las colas del paro crecen y crecen. ¿Qué se está haciendo para fomentar el cambio de modelo productivo al que se refirieron todos en el último debate sobre el estado de la Autonomía, pero que ha quedado pendiente para otra ocasión?
"Son datos desastrosos", "estamos en el epicentro de una catástrofe", son algunas de las frases expresadas ayer por los sindicatos. Y las de los empresarios no son menos pesimistas. Todos coinciden. También el Govern al que, según su portavoz, no le quedará más remedio que arbitrar medidas extraordinarias para afrontar los próximos meses y ayudar a los parados. Pero ¿qué medidas? La crisis económica se entrecruza con la política y eso hace que las incógnitas crezcan al mismo ritmo que las cifras de desempleo. Un círculo vicioso al que no se ve salida por ninguna parte.