El PP, partido federal

 
Enviar
Imprimir
Aumentar el texto
Reducir el texto
 

MATÍAS VALLÉS Las dudas sobre la capacidad de liderazgo de Rajoy se centraban en la intensidad, pero sin cuestionar la extensión de su presidencia. Por lo visto esta semana, se aceptó con demasiada ligereza el supuesto de que encabezaba el PP entero. El político conservador se ha apresurado a corregir que su ámbito se circunscribe al denominado PP-Madrid, una entelequia que no debe confundirse con el rotundo PP-Comunidad de Madrid, gobernado sin interferencias por Esperanza Aguirre. Al grito de divide y vencerás, el jefe de la oposición ha desgajado a la porción levantina de su organización. Con ese desasimiento pretende quedarse al margen de las denuncias policiales sobre la corrupción de sus siglas en Valencia.
Rajoy aplica la estrategia de aislamiento de la gripe A. Se desentiende de la infección creciente en el PP valenciano, hasta el punto de que habla de esa organización como si fuera una entidad asociada o coaligada con el PP auténtico, que nunca sería responsable de sus desvaríos. Se dirige a sus responsables en tercera persona y en plano de igualdad, tal que si fueran pares y no subordinados de su presidencia. Para combatir los tentáculos del caso Gürtel, se ha impermeabilizado ante sus propios correligionarios. Los 71 imputados hasta la fecha en Madrid –tras la instrucción de un juez distinto de Garzón, que ha impuesto fianzas millonarias en euros– serían 71 casos puntuales. Las insinuantes conversaciones de Valencia se limitarían a la efusividad mediterránea, sin repercusiones sobre el núcleo diamantino de Génova.

Para justificar su inhibición, Rajoy ha convertido al PP en un partido federal, expresión que tacha de blasfema cuando se aplica a la realidad estatal. La disociación que está perfeccionando en la comunidad valenciana le permitirá recurrir al Estatut catalán ante el Constitucional desde Madrid, mientras lo abraza apasionadamente en Barcelona. Es de temer que institucionalizaría este comportamiento en La Moncloa, de modo que jamás sería responsable de una medida adoptada por sus ministros. Su altruismo llega al extremo de que alienta la emancipación de sus subalternos, sin reparar en el perjuicio para su propia imagen. Su dejación de responsabilidades ha aupado a Cospedal, que hasta en el tono de voz empieza a recordar a Esperanza Aguirre.
Rajoy nunca tiene nada que ver, y los acosados dirigentes del PP valenciano –marca integrada en el PP federal– se han afianzado en la sensación de independencia para llevar su rebelión hasta los bordes de la mofa abierta del presidente del partido. Si las muestras de indisciplina proliferan en otras federaciones conservadoras, la reivindicación del status de autoridad pública para el profesorado deberá incluir al asaeteado presidente de los populares. De alguna forma habrá que protegerlo de las desconsideraciones cada vez más incisivas de sus inferiores. A favor del jefe de la oposición podría esgrimirse que destituye por agotamiento a los miembros de su formación incursos en investigaciones por corrupción.
El "creo en ti" de Rajoy a Camps ha quedado tan matizado como es habitual en las declaraciones de amor excesivas. Al negarse a frenar las ansias de liberación de sus espartacos regionales, el aspirante conservador a La Moncloa infla las pretensiones del presidente valenciano, que se expresa con la grandilocuencia del líder más providencial que provincial, ajeno a la evidencia de que su abandono voluntario o forzoso del poder le permitiría compartir el olvido de centenares de políticos que se creyeron imprescindibles.

El renacimiento del ´caso Gürtel´ en el regazo de Camps no puede desligarse del obsequio de los trajes, sino que funciona como una prolongación del escándalo inicial. Las intensas transacciones económicas ahora desveladas confirman la tesis de Milton Friedman, en el sistema capitalista no hay regalos. Alguien acaba pagando por ellos. Un error frecuente en el análisis de la trama ha consistido en tratarla como un núcleo corrupto, pero que sólo afectaba tangencialmente al PP. Su funcionamiento se entiende mejor al incrustarla en la estructura del partido conservador, como la rama encargada de los trabajos sucios. Los hombres de Correa desafiaron a la estructura federal de los populares, al actuar simultáneamente en diversas comunidades. Rajoy no consigue aislarlos, como ha hecho con Camps. Ignora la dimensión de la herida en su partido, pero pretende disponer de las soluciones para todo un Estado, federal o no.

COMPARTIR
 
  HEMEROTECA
LA GUÍA turística de mallorca

Círculo 10
radio diario - 103.9 FM
 
Operación
Tipo de inmueble
Provincia
Anunciese gratis
El portal inmobiliario de 
canal empleo
ANUNCIOS CLASIFICADOS
  LA SELECCIÓN DE LOS LECTORES
 LO ÚLTIMO
 LO MÁS LEÍDO
 LO MÁS VOTADO
Canal de loterías
canal Juegos
Coleccionable
Canal de náutica
Enlaces recomendados: Juegos | Vehículos de Ocasión | Proteja ahora su casa por sólo 99 €
  CONÓZCANOS:  CONTACTO |  DIARIO DE MALLORCA |  LOCALIZACIÓN |  REDACCIÓN |  SUSCRIPTORES     PUBLICIDAD:  TARIFAS |  CONTRATAR  
diariodemallorca.es es un producto de Editorial Prensa Ibérica
Queda terminantemente prohibida la reproducción total o parcial de los contenidos ofrecidos a través de este medio, salvo autorización expresa de diariodemallorca.es. Así mismo, queda prohibida toda reproducción a los efectos del artículo 32.1, párrafo segundo, Ley 23/2006 de la Propiedad intelectual.
 


  Aviso legal
  
  
Otros medios del grupo Editorial Prensa Ibérica
Diari de Girona  | Diario de Ibiza  | Empordà  | Faro de Vigo  | Información  | La Opinión A Coruña  |  La Opinión de Granada  |  La Opinión de Málaga  | La Opinión de Murcia  | La Opinión de Tenerife  | La Opinión de Zamora  | La Provincia  |  La Nueva España  | Levante-EMV  | El Boletín  | Mallorca Zeitung  | Regió 7  | Superdeporte  | The Adelaide Review  | 97.7 La Radio  | Blog Mis-Recetas