PEDRO VILLALAR
El recién publicado Informe de la inclusión social en España elaborado por la Obra Social de Caixa Catalunya obtiene una conclusión que refuerza la intuición que muchos teníamos: el nivel de formación de los padres condiciona decisivamente el éxito escolar de los hijos. He aquí una muestra: el 73% de las personas entre 25 y 39 años cuyo padre tenía formación universitaria ha alcanzado este mismo nivel. La conclusión política de esta evidencia es clara: falla estrepitosamente el designio democrático de asegurar la igualdad de oportunidades en el origen, que abrazan retóricamente los grandes partidos de la derecha y de la izquierda. O, en otras palabras, la Escuela no es capaz de producir una verdadera nivelación intelectual y social partiendo de una sociedad desequilibrada y heterogénea. El asunto es relevante porque se resumen en él el sentido mismo de la política y los requerimientos exigibles a los programas de partido: el gran objetivo de lo público debe seguir siendo conseguir que las diferencias de origen no se conviertan inexorablemente en desigualdades de destino.