PEDRO VILLALAR
"Desde afuera y desde arriba todavía intentan imponernos políticas económicas que atentan contra los derechos de las personas, los derechos de los otros seres vivos, y los derechos del planeta tierra. Pretenden seguir vendiéndonos oro por baratijas. Nos dijeron que hubo descubrimiento cuando hubo una invasión, nos dijeron que hubo una conquista cuando hubo un genocidio. Ahora nos dicen que quieren integración e insertarnos en la economía mundial, cuando lo que quieren es saquear nuestras riquezas, privilegiando las ganancias en desmedro de la solidaridad". Estas palabras, pronunciadas contra occidente y en clara referencia a España, forman parte de una carta de Evo Morales a los participantes en un congreso indigenista el pasado mayo. Con ellas queda perfectamente en claro la naturaleza del régimen "plurinacional" que, en la senda del populismo chapista, se ha instalado en Bolivia. Nada hay que objetar a que nuestro país, que ha recibido a Morales con los brazos abiertos, ayude a los hermanos latinoamericanos, acoja a sus emigrantes, condone su deuda, impulse los lazos fraternales. Pero quizá convenga exigir al "chavista" Morales algunas precisiones sobre su acalorado discurso.