JOE BORG (*)
La vida y la cultura de los pueblos ribereños del Mediterráneo –del sur, del norte o de sus innumerables islas– han estado siempre estrechamente vinculadas con su patrimonio marítimo común y sometidas a su influencia. Hoy este «mar en medio de las tierras», encrucijada de tres continentes, sigue siendo testigo de una economía marítima intensa y vital. El Mediterráneo es una fuente importante de empleo para quienes viven en sus orillas, que albergan más de 450 puertos y terminales portuarias. Este mar es también una de las principales vías mundiales de transporte marítimo por la que transita un cuarto del tráfico marítimo mundial de petróleo.
Sin embargo, considerado en su totalidad, el Mediterráneo no nos ofrece un panorama equilibradamente positivo: hay signos de un deterioro significativo del medio ambiente marino y urge poner coto tanto a la sobrepesca como a la degradación de sus costas, si no queremos que los daños sean irreversibles. El rápido crecimiento del tráfico marítimo hace necesarias rutas más seguras y sostenibles. Es probable que el cambio climático tenga graves consecuencias económicas y sociales, a las que habrá que dar una solución eficaz. Por dondequiera que miremos vemos que necesitamos nuevos medios para hacer frente a nuevas realidades.
Un planteamiento marítimo integrado para el Mediterráneo. Cuanto más claramente conozcamos las amenazas, más fácilmente podremos encontrar soluciones y más fuerte será nuestra motivación para aplicarlas juntos. La clave del éxito en este ámbito está en definir una estrategia marítima integrada y de gran alcance para el Mediterráneo.
El objetivo esencial de la política marítima integrada de la UE es lograr una mejor gobernanza marítima de nuestros océanos y mares, tanto en los ámbitos estatales, como regionales o subregionales. Hemos de instaurar los mecanismos y herramientas que impulsen el desarrollo de la prosperidad marítima en toda la cuenca mediterránea, para lo cual entendemos que es esencial consolidar el diálogo y la cooperación sobre las cuestiones marítimas con nuestros socios mediterráneos.
Sin una planificación y gestión más integradas será cada vez más difícil que los Estados hagan frente al desafío que les plantea el aumento de la competencia por el espacio marítimo en las regiones costeras. Estamos convencidos de que nuestra política debe basarse en las opiniones constructivas de los científicos y de los más directamente implicados, opiniones sobre las que ha de articularse el desarrollo de prácticas y tecnologías más sostenibles. Por ello es de vital importancia que los Estados se comprometan activamente a la aplicación de las directrices del plan de trabajo de la Comisión Europea sobre planificación territorial en el ámbito marítimo. Con el impulso decidido a este planteamiento se pretende sustituir las medidas descoordinadas, sectoriales y a corto plazo por una visión de conjunto que incluya un planteamiento más estratégico y basado en la preservación del ecosistema.
Europa no puede mirar para otro lado. En este contexto la Comisión Europea acaba de adoptar una estrategia para una política marítima integrada en el Mediterráneo orientada a mejorar la gobernanza marítima. Aunque solamente siete de los Estados ribereños del Mediterráneo son Estados miembros de la UE, es obvio que Europa tiene que desempeñar un papel crucial en la prosperidad política, económica y social de la zona. Espero sinceramente que nuestros socios mediterráneos se adhieran también a esta nueva era de oportunidades que nos traerá la aplicación del planteamiento integrado de nuestra política marítima.
Por todo lo dicho proponemos, entre otras medidas adoptadas en el contexto de esta iniciativa, la creación de un grupo de trabajo específico para el ámbito de la cuenca mediterránea en el que se incluyan todos los estados ribereños, con el propósito de implicarlos más activamente en la definición de la política marítima integrada y de proceder al intercambio de buenas prácticas y de conocimientos técnicos. Proponemos también que se inicie un estudio económico sobre el establecimiento de zonas marítimas en el Mediterráneo, para tener información fiable sobre sus costes y beneficios. Por otra parte, promoveremos la investigación transdisciplinar, dentro del 7º Programa Marco de la UE, para integrar el conocimiento sobre el Mar Mediterráneo en los temas marinos y marítimos de mayor relevancia, como son el cambio climático o el impacto de la actividad humana en los ecosistemas costeros y marinos.
La tarea que nos hemos impuesto es difícil, pero no inalcanzable. Creemos que no sólo los directamente implicados, sino también los Estados y los ciudadanos en general se beneficiarán de este planteamiento, novedoso y lógico a la vez. El desarrollo de una economía marítima sostenible en el Mediterráneo es, en definitiva, una buena noticia para todos los que, directa e indirectamente, dependen de este mar.
(*) Comisario europeo de Asuntos Marítimos y Pesca