MATÍAS VALLÉS
Supe del magistrado Joan Catany, a quien no conozco, gracias al primer caso Bitel, donde desafió por dos veces al Supremo para solicitar la imputación de Jaume Matas en el espionaje a la oposición llevado a cabo desde su despacho. Gracias al férreo respaldo de la fiscalía aznarista, a la aquiescencia de los jueces conservadores y a la pereza de los progresistas, el ex president ni siquiera tuvo que declarar como testigo. La encerrona no desalentó al juez que, al frente de la sala Segunda de la Audiencia de Palma, ordenó que prosiguiera la instrucción y consiguió al menos que el caso llegara a juicio. Después vendría la doble sentencia a Rabasco y Lluc Tomàs –alcalde de Llucmajor, donde nació y vive el magistrado– y, sobre todo, la condena sin precedentes a Eugenio Hidalgo y compañía. Por primera vez, la ley se aplicaba en Balears en contra de los poderosos.
Por tanto, Catany ha solicitado el regreso o descenso a un juzgado de Instrucción, mientras la jefa de abogados de Matas en el gobierno autonómico más corrupto de España ocupa una de las descansadas plazas del Tribunal Superior, que jamás ha emitido condena contra los aforados a quienes juzga, mayoritariamente del PP. No busque una paradoja, esto se entendía por justicia antes de que el áspero y valiente juez de Llucmajor cambiara la historia de Mallorca sin proponérselo –tras su retirada, podemos afirmarlo tranquilamente–. Con su entereza y arropado por los miembros de la sala, devolvió la dignidad a una sociedad escandalizada por sus políticos, más allá incluso de ideologías irreconciliables.
Los magistrados defensores del PP acumulan fortunas y prebendas. Catany, el juez antiestrella, no pretende ni obtendrá conferencias bien pagadas en Estados Unidos. Tampoco recibirá medallas y honores oficiales, porque progresistas y conservadores las reservan para los destructores del paisaje, los artistas del ball de bot y los pintorzuelos para alemanes. Quienes han servido en exclusiva a la Mallorca decente quedan relegados a los rincones. Este es uno de ellos.