MAENA JUAN (*)
El mes de julio está poblado de santas y santos patrones del pueblo mallorquín. Una de ellas es Magdalena, la patrona de Creients i Feministes, asociación a la cual pertenezco. En su honor quiero reivindicar su importante papel en las primeras comunidades cristianas y devolverle otra clase de honra. Aun actualmente se la honra como la pecadora arrepentida. Basta mirar los cuadros y estatuas que generalmente tenemos de ella. Y empiezo con una anécdota. Algunos años, nuestra asociación celebra la fiesta de esta patrona con diferentes actos, unos más cultural-recreativo-crítico (como el espectáculo que organizamos en los jardines de "Sa Nostra") y otros a base de plegarias y cantos. Hace unos años, el 22 de julio, al salir de la iglesia de Santa Magdalena donde habíamos celebrado nuestra fiesta, una persona que entraba a la novena de Santa Catalina Tomás (que está allí enterrada) preguntó: ¿Quiénes son esas? Y la otra contestó: "Son las arrepentidas".
Si leemos atentamente los evangelios veremos que en ningún lugar aparece el nombre de María de Magdala junto al de la mujer pecadora que ungió los pies de Jesús y sí como una de las mujeres que acompañaron a Jesús en sus años de misión y que fue la primera que anunció a los apóstoles que Jesús estaba vivo. En algún evangelio, aparece junto con otras mujeres y el de San Juan cuenta el encuentro de Jesús resucitado con María Magdalena, ella sola, a la que envía a anunciar su resurrección Si leemos los evangelios apócrifos (los que no fueron aprobados oficialmente) veremos como María Magdalena era una líder en las primeras comunidades y ya entonces tuvo problemas de comprensión y protagonismo con los primeros apóstoles.
Si cogemos la Bíblia vemos en el libro de los Hechos de los apóstoles y en las cartas de San Pablo, como aparecen muchas mujeres responsables de comunidades y militantes activas: Prisca, Priscila, Febe (diaconisa) María, Junia, Trifena, Trifosa, Júlia, Olimpos y Claudia.
En un principio en la primeras comunidades de cristianos/as reinaba la igualdad y paridad. Había diferentes servicios a la comunidad pero sin aparecer la autoridad vertical y patriarcal que surgió años más tarde. Las eucaristías se celebraban en las casas. Los templos eran propios de los paganos, ya que Jesús dijo a la samaritana cuando ésta le preguntó: ¿Dónde tenemos que adorar a Dios, en el templo de Jerusalén o en los de Samaría?, El le dijo: "Ni en el templo de Jerusalén ni en el de Samaría, a Dios se le adora en espíritu y en verdad".
Las primeras comunidades cristianas daban a Jesús los nombres que se daban al emperador, para demostrar lo importante que era para ellos. Si en cada época de la historia la iglesia se ha adaptado a la cultura de su tiempo. ¿Por qué no lo hace ahora? En tiempo de emperadores, reyes y dictadores no era raro que la autoridad en la Iglesia fuera autoritaria y dogmática, pero actualmente creo que deberíamos democratizar nuestra organización eclesial y en tiempos de paridad en todas las organizaciones ya es hora de que exista paridad en la iglesia católica. Hasta los militares y la policía tienen paridad entre sus miembros. En la iglesia católica a las mujeres nos usan para los servicios más penosos; somos las que mayoritariamente ocupamos los templos, donde se nos predica que todos somos hijos de Dios y hermanos, pero no nos dejan vivir en igualdad de condiciones, acceder a sus seminarios, al magisterio eclesiástico, a estudiar teología en sus centros oficiales a intervenir en la legislación y en las normas morales que a menudo nos atañen muy de cerca, sin tener en cuenta nuestras experiencias de vida. Cuando Jesús dijo a los apóstoles "No será así entre vosotros, el que manda ha de servir y el primero como el último, Yo no he venido a ser servido sino a servir"Si esto lo dice a los varones y solo se nos aplica a las mujeres, nosotras queremos servir pero que sirvan ellos también. En plan de igualdad y junto con ellos queremos paridad en todo.
(*) De la asociación "Creients
i Feministes"