PEDRO VILLALAR
No hemos visto la noticia en España, pero en varios países europeos es portada de los grandes rotativos: Las reservas de petróleo se agotan más rápidamente de lo que se había previsto. La afirmación es de Fatih Birol, economista jefe de la Agencia Internacional de la Energía, encargado de medir las posibilidades de aprovisionamiento de los países de la OCDE. Según Birol, la producción mundial alcanzará su nivel máximo en diez años, es decir, al menos diez años antes de lo que la OCDE había supuesto hasta ahora. Tal previsión podría "comprometer toda esperanza de recuperación después de la crisis económica actual". De hecho, el oil crunch se traducirá en un aumento sostenido del precio del barril pues la demanda continuará creciendo y superará la oferta disponible desde el 2010. Si estas previsiones se confirman, resultaría suicida no sólo prescindir de la energía nuclear sino también no planear la construcción de nuevas centrales. Porque, de momento, y a pesar del voluntarismo con que se proyectan las energías renovables, la única opción alternativa a la generación nuclear es la generación a partir de combustibles fósiles.