LLORENÇ RIERA
Transcurridos dos días del juicio del caso Caballistas, está claro que todas las partes continúan aferrándose a sus posiciones iniciales y que la vista pública que se dirime en la sala de audiencias del Tribunal Superior de Justicia de Balears (TSJB) ha entrado de lleno en la fase de los matices y de las puntualizaciones. Con ellas, los afectados buscan dar solidez a la inocencia que argumentan y la acusación particular y el ministerio fiscal intentan demostrar la falsedad documental que imputan a una docena de cargos o ex cargos del PP en otros tantos municipios mallorquines y a dos funcionarios. Todo a cuenta, recordemos, de la legalización de la casa del ex alcalde de Ses Salines, en la finca na Fonda y utilizando para ello certificaciones para la Agrupación Caballista que sirvieron de base al interés general de la sede social convertida, según la acusación, en vivienda.
Ayer fue el primer día del juicio destinado a las abundantes declaraciones testificales presentadas por las partes. Visto como están las cosas, es muy probable que las aportaciones de los testigos acaben siendo determinantes para el fallo que dicte el tribunal colegiado. Los técnicos del Consell que inspeccionaron na Fonda declararon que la finca de Sebastià Vidal tenía la "tipología" de una casa porque en ella había todas las dependencias propias de una vivienda, desde cocina a dormitorios y algunas comodidades adicionales como aire acondicionado. El arquitecto municipal llegó a admitir también que la edificación en cuestión tenía la distribución propia de una residencia doméstica, que se habían hecho reformas posteriores que justificarían el interés general y, eso si, había pocos muebles. Dado que estamos en el momento de las precisiones concretas, este detalle, el del mobiliario, en principio anecdótico o intrascendente, puede acabar teniendo su peso específico porque, como se ha apuntado también en el entorno del juicio, las diferencias entre una casa particular y la sede de un club hípico pueden estar en el número y la "tipología" de los muebles.
Los caballistas presentados por la defensa de Sebastià Vidal corroboraron que en la casa de uso en litigio hacían sus reuniones y sus encuentros periódicos acompañados, si era el caso, de complemento alimenticio y que por este motivo tenía cocina y comedor. Incluso una casa particular puede ser compatible con una sede social si se prestan a ello sus propietarios pero, con ser cuestión importante, a la vista de la información que fluye del juicio, el verdadero fondo de la cuestión está en dirimir si hubo o no falsedad documental en los certificados expedidos por los alcaldes o sus delegados en favor de Sebastià Vidal o si éste les engaño al solicitar el documento que tantos quebraderos de cabeza ha provocado en unos y otros. ¿Cuáles eran las verdaderas intenciones del ex alcalde de Ses Salines? Los hechos parecen dejar lugar a pocas dudas. El primer día de juicio bastantes cargos del PP ya dejaron claro que se arrepentían de la firma y vinieron a decir que se sentían engañados por un Sebastià Vidal que les pedía disculpas pero daba por cierto el contenido de las certificaciones.
Otro punto clave del juicio está en discernir si el desconocimiento de contenidos esgrimido puede servir como atenuante a los cargos imputados o por el contrario les mantiene con toda la responsabilidad de la firma extendida.