Democracia interna

08.07.2008 | 02:00

La crisis del PP catalán, que pretendió ser manejada por Génova mediante una injerencia conciliadora y de síntesis -la renuncia de los tres candidatos y su sustitución por otro distinto-, sigue completamente abierta, y aun agravada, después de que Montserrat Nebrera se negase a retirar su candidatura y obtuviese casi la mitad de los votos. Ocioso es decir que la fallida candidata de consenso, Sánchez-Camacho, tiene un futuro altamente incierto al frente de la fracción catalana del PP.
La bases de los partidos, de todos los partidos, empiezan a no tolerar la falta de democracia interna de estas organizaciones, que se hace particularmente sensible tras los fracasos electorales (la victoria y el poder son lenitivos que todo lo curan). Y los líderes deberán tomar nota de este hartazgo: con la maduración del sistema, pronto ya no será digerible el liderazgo carismático que algunos se empeñan en mantener. El voto y la urna, también a estos niveles secundarios, serán en el futuro las herramientas insustituibles de la resolución de conflictos. Aunque en ocasiones alguien tenga que dar algún osado golpe de timón.

¡Síguenos en las redes!

 
Enlaces recomendados: Premios Cine