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Crisis económica

España, tocada por la crisis

La crisis económica que vive en España se manifestó con especial crudeza desde 2009

Redacción

La crisis económica que vive en España dio sus primeros coletazos en 2008, aunque no es hasta un año más tarde cuando se manifiesta con una crudeza inesperada. El paro se ha convertido en la consecuencia más visible de la recesión, y ha sido causa de dos de las reformas más profundas que ha experimentado el país desde los años 80, como son las que atañen al mercado laboral y las pensiones.

1. Llegada de los primeros síntomas

Pese a que el sistema financiero español había dado mejores señales que los de otros países a la hora de resistir, finalmente acaba también afectado por el desplome generado en Estados Unidos por las hipotecas-basura y los hedge-funds, los fondos de inversión de alto riesgo. Zapatero reúne en octubre de 2008 a la banca española con el objetivo de que ésta mantenga el flujo del crédito a particulares y empresas, pero la concesión se reduce de manera brusca.

2. Estallido de la burbuja inmobiliaria

Casi al mismo tiempo, la economía española empieza a flojear por el que el había sido su principal flanco de sustento: la construcción. En 2005, el parque de viviendas en España era de 23,7 millones, con una media de 1,54 por habitante, lo que indicaba la tasa más alta del mundo. Sin embargo, la crisis puso al descubierto un número ingente de viviendas construidas que no podían ser adjudicadas en venta por falta de demanda. La carencia de liquidez del sistema financiero y, por consiguiente, los problemas de financiación para constructoras y promotoras han dejado bajo mínimos al negocio inmobiliario, multiplicándose las ejecuciones hipotecarias de los bancos.

3. Aumento vertiginoso del paro y reforma laboral

Las entidades financieras recortan el volumen del crédito, lo que provoca un estrangulamiento al tejido productivo español que se aprecia sobre todo en los sectores de la construcción y la industria, aunque éste último emite señales más optimistas en los últimos meses, como lo demuestra el Índice de Producción Industrial de 2010, un 0,9% superior al del año anterior. La tasa de paro – en la actualidad es de 4,6 millones de desempleados, el 20,3% de la población activa– supera las previsiones de Gobierno y agentes económicos y obliga al Ejecutivo a acometer una reforma laboral que contará con la firme oposición de los sindicatos. El 29 de junio tiene lugar en el país una huelga general de seguimiento muy desigual que no consigue detener la tramitación, dos meses después, del texto de la reforma, la cual busca estimular, grosso modo, el trabajo indefinido y la formación del desempleado a cambio de una mayor flexibilidad laboral y una reducción de los costes del despido.

4. Los mercados y la UE ponen a España bajo lupa.

El aumento del esfuerzo al que debe hacer frente el Estado con las prestaciones sociales por desempleo y jubilación elevan el déficit público español y despierta la alarma, durante la segunda mitad de 2010, a los mercados financieros internacionales, que colocan a España en el grupo de países sospechosos de necesitar un rescate. Bruselas apremia a España para que rebaje su déficit, a lo que el Gobierno se compromete mediante nuevas reformas (cajas de ahorros y pensiones). El aumento en los años de cotización es la clave de la modificación, alcanzada después de una ardua negociación con sindicatos y patronal y que ha quedado plasmada en la reciente firma del Acuerdo Social y Económico de febrero de este año. Las bolsas y la Unión Europea parecen haber reaccionado con ánimo positivo a las medidas españolas, lo que se ha traducido en una reducción de la prima de riesgo o ‘riesgo-país’ de la economía española.

5. Giro hacia una nueva estrategia

La crisis ha dejado al descubierto las carencias de la economía española, como la competitividad y la productividad. La situación está forzando una corrección progresiva de estos problemas, con el consenso generalizado de todos los actores económicos y sociales de estimular un escenario para la economía española que integre factores como la salida al exterior de las empresas españolas y la innovación, tanto en producto como en cultura empresarial.