Jon Anza Ortúñez, de 47 años, afincado en Francia y que cumplió una condena de 20 años –desde 1982 hasta 2002– por su integración en el comando Lau Haizea de ETA, tenía una cita el pasado 18 de abril con la dirección de la banda a la que nunca llegó. En concreto, su función consistía en actuar como correo. Según aseguró ETA, Anza tomó ese mismo día un tren en Bayona con destino a Toulouse para hacer entrega a la cúpula etarra de una cantidad de dinero, que no especificó, y nunca más se supo de él."Por si acaso", se le citó una segunda vez ese día y otra más al siguiente con el mismo resultado: Anza nunca apareció, ni el dinero tampoco. La banda sostenía que la Policía conocía de su actual militancia terrorista –residía de forma legal en Ahetze, País Vasco francés– y acusaba de su desaparición "como en tiempos del GAL, a las fuerzas españolas y el colaboracionismo francés", lo que definió como "las cloacas de Francia y España".