Alicante. Investigación del asesinato del alcalde de Polop
R. PAGÉS. ALICANTE.
Han guardado silencio durante dos años, pero ya no pueden más. Fátima y María Ponsoda, las hijas del alcalde de Polop que murió tras ser tiroteado en octubre de 2007 a las puertas de su casa, han roto el mutismo que han mantenido desde que se inició la investigación por el crimen que conmocionó a la localidad y desvelaron que, antes de morir, Alejandro Ponsoda se sentía amenazado y barajaba la posibilidad de contratar un guardaespaldas. "Sabemos que algo temía, porque a un familiar le llegó a decir que iba a tener que ponerse un guardaespaldas, pero jamás imaginamos
algo así".
Ambas coincidieron ayer en afirmar que las relaciones de su padre con su sucesor, el ahora encarcelado Juan Cano, y con el edil de Turismo, Ximo Montiel, no eran "demasiado buenas" en los últimos tiempos. Por eso, quizás, "cuando ganó las elecciones en 2007 no se alegró mucho y dijo que casi habría preferido perder". Según relata María, la pequeña de las hermanas, "algunos de sus compañeros le hacían la vida imposible, le trataban de forma despectiva, como si no pintara nada. Nos lo ha contado gente cercana a mi padre, que Juan le odiaba, pero él nunca nos dijo nada para no preocuparnos".
El arresto de Cano pilló a las dos hijas de Ponsoda por sorpresa. "Cuando empezaron a detener a gente, nosotras pensábamos, ¿pero qué tienen que ver estos con mi padre? No conocíamos a ninguno". Sin embargo, con Salvador R.G., el empresario zapatero de Polop detenido el domingo 15 de noviembre, la cosa cambió. "A él le conocemos y, por lo que sabíamos, mi padre siempre se portó muy bien con él, por lo que nos extrañó muchísimo". Y lo mismo les pasó con el alcalde: "Que un compañero de partido de tantos años mate a otro o haya participado en eso, sea por el motivo que sea, es algo tan fuerte que no le puede caber en la cabeza a nadie". Además, creen que con su ingreso en prisión preventiva se ha descubierto la "hipocresía" que ha tenido en este tiempo, cuando reclamaba que el crimen de Ponsoda no quedara impune. "En dos años no nos hizo ni caso y ahora, al verse en el punto de mira, dice que nos quería mucho. Eso es de ser falso".
También recuerdan cómo el mismo día en el que dieron sepultura a su padre, un lunes a las 15.30 horas, "Juan, Ximo y otras dos personas que trabajan en el Ayuntamiento se fueron a comer a un restaurante de Benimantell como si no hubiera pasado nada, como si hubiera algo que celebrar".
Tras esto, sólo hubo indiferencia. "Ninguno de los dos se ha preocupado en este tiempo por cómo estábamos. Pero tampoco nadie del PP, ni a nivel local ni provincial. Sólo hemos recibido el apoyo de María Dolores –la ahora alcaldesa en funciones– y de la gente del pueblo, pero de ellos y de sus familias, nada". Además de la indiferencia, también "se portaron mal". A María, que trabaja en el Ayuntamiento de Polop, aunque en la actualidad se encuentra de baja, la han trasladado hasta cinco veces de departamento desde que Juan Cano accedió a la Alcaldía. "Pretendía echarme del Ayuntamiento, pero no lo ha logrado", afirma.
Ahora, se sienten "aliviadas" con las siete detenciones porque creen que "por fin se hará justicia" y confían en que la UCO desentrañe toda la trama por la que murió su padre.