EFE. PARÍS.
El Tribunal Correccional de París dejó ayer visto para sentencia el juicio contra el histórico dirigente de ETA José Antonio Urrutikoetxea Josu Ternera y su hijo Egoitz Urrutikoetxea, después de que la fiscal solicitara para ellos 7 y 4 años de prisión, respectivamente, por asociación de malhechores. Ambos fueron juzgados en rebeldía, al encontrarse en paradero desconocido desde hace varios años.
Además de la pena de prisión, la fiscal Catherine Sorita-Minard, reclamó para Josu Ternera su expulsión definitiva de territorio francés una vez haya concluido su condena y que se mantenga la orden de arresto europea emitida en su contra. En el caso de Egoitz, de quien subrayó que desde muy joven "siguió el camino de su padre", también pidió que se mantenga efectiva la orden de arresto europea pero explicó que no se contempla su expulsión de Francia porque tiene la nacionalidad francesa. Sorita-Minard argumentó que, por lo que se refiere a Josu Ternera, se considera probado que entre los años 2002 y 2005 participó en "actividades en beneficio de ETA" y mantuvo contactos con los que entonces dirigían la organización. Sus huellas se hallaron en apartamentos clandestinos utilizados por activistas y responsables de la banda armada y en diversa documentación de carácter político sobre ETA.
Tras las conclusiones de la representante del ministerio público, la presidenta del Tribunal dejó el caso visto para sentencia, que se hará pública el próximo 7 de enero.