"Cuando los vimos cambiamos de rumbo: no estábamos para guerras", explicaba el patrón francés del atunero vasco Txori Gorri, que fue perseguido durante casi media hora por un esquife y que tuvo que maniobrar para eludir su acoso. A su vez, Francisco, primer oficial de puente del Txori Gorri, explicó que los miradores del pesquero avistaron con los prismáticos a un barco madre, situado a unas ocho millas del pesquero, que arriaba al agua dos esquifes de color blanco y que uno de ellos inició la persecución del atunero. El esquife llevaba una velocidad de 22 nudos que obligó al Txori Gorri a activar las máquinas, cambiar de rumbo e iniciar "maniobras evasivas". "Nos venían ganando un poco de terreno pero han abandonado a seis millas del barco, casi 12 kilómetros", apostilla el oficial de un barco que llevaba a borde cuatro agentes de seguridad privada. "Estaban en su puesto, preparados para lo que pudiera ocurrir", añadía, subrayando que finalmente el atunero "no ha corrido ningún tipo de peligro". Además de estos cuatro agentes, la tripulación está formada por 30 hombres que se refugiaron durante las maniobras en el interior del barco.