EFE. BARCELONA.
Los dirigentes y ´barones´ del PP aplaudieron ayer el discurso de su líder, Mariano Rajoy, al que ya ven con un pie en La Moncloa después de la Convención Nacional que el partido celebró en Barcelona y donde, a juicio de los ´populares´, quedó claro que son la alternativa.
Desde el presidente fundador, Manuel Fraga, hasta los dirigentes más jóvenes, como el máximo responsable de la Xunta de Galicia, Alberto Núñez Feijóo, ensalzaron el mensaje de unidad que se transmitió en la Convención y quisieron dejar en un segundo plano las ausencias en el ´día grande´ de los dirigentes más controvertidos, como Aguirre y Camps.
"Estupendo, lo suscribo al cien por cien. Ha sido muy oportuno y muy bueno", dijo Fraga en referencia a la intervención de Rajoy.
Y es que para algunos, como para el presidente de Castilla y León, Juan Vicente Herrera, la cita del pasado fin de semana pasará a la historia como la "agenda de Barcelona", que, a juicio de Núñez Feijóo, marcará "un antes y un después de alguien que ya se ve en Moncloa".
Por su parte, el presidente murciano, Ramón Luis Valcárcel, opinó que el discurso "sintoniza con lo que la opinión pública española desea oír de cualquier partido político".
Para la número dos del partido, María Dolores de Cospedal, se trató del discurso "de un presidente del Gobierno" y de alguien "preocupado por el interés general de su país", en el que Rajoy habló de las cosas "que quieren oír los españoles y de las soluciones" a sus problemas.
La misma tesis defendió la portavoz del PP en el Congreso, Soraya Sáenz de Santamaría, quien opinó que las palabras de Rajoy "han salido del corazón" y se han estructurado "con mucha cabeza".
El vicesecretario de Comunicación del PP, Esteban González Pons, consideró que la jornada de ayer no fue en realidad una clausura, sino "el principio de muchísimas cosas para el bien de los españoles".