Congreso. Financiación Autonómica
EFE. MADRID.
Los socialistas sabían que la votación en el Congreso de la ley que materializa el nuevo modelo de financiación autonómica iba a ser muy ajustada, con apenas un voto por encima de la mayoría absoluta, pero el mal rato que pasaron fue aún peor cuando comprobaron que les faltaba un diputado.
Cuando el presidente de la Cámara, José Bono, se disponía a iniciar la votación de las enmiendas a la reforma de la Ley Orgánica de Financiación de las Comunidades Autónomas (LOFCA) se oyó un grito en el hemiciclo: "¡Falta Barrero!", mientras corría un rumor por los escaños y José Antonio Alonso se dirigía hacia la tribuna presidencial para hablar con Bono. La ausencia de Barrero dejaba a su grupo con 168 diputados.
Por ser ley orgánica, la LOFCA precisaba de mayoría absoluta para salir adelante, así que Alonso sólo podía contar con 176 votos justos gracias al apoyo de ERC (tres escaños), ICV (uno), Coalición Canaria (dos) y los diputados navarros Carlos Salvador (UPN) y Uxue Barkos (Na Bai).
Con estas cuentas, el portavoz socialista habló un momento con Bono para mostrarle su extrañeza y preguntarle si sabía por qué faltaba el secretario primero, en un gesto que la portavoz del grupo popular, Soraya Sáenz de Santamaría, interpretó como un intento por dilatar la votación para dar tiempo a Barrero a que llegara. Por ello, subió disparada hacia la tribuna para confirmar de primera mano que la votación de las enmiendas iba a comenzar, lo que efectivamente sucedió enseguida.
Fueron once votaciones, y Javier Barrero no llegó hasta una de las últimas, cuando el grupo socialista ya sabía que, si conseguían aprobar la nueva LOFCA, iba a ser por la mínima. Así ocurrió: 176 puntitos verdes en el panel de votaciones que fueron celebrados con aplausos entusiastas por los socialistas, muchas sonrisas y grandes muestras de alivio.