CATY ARÉVALO. MADRID.
Las declaraciones del vicealcalde Manuel Cobo sobre la presidenta de la Comunidad han abierto de cuajo una cicatriz en el PP del Ayuntamiento de Madrid que nunca cerró del todo y que ha dejado el grupo completamente dividido entre los partidarios de Esperanza Aguirre y los de Alberto Ruiz-Gallardón.
Haciendo uso de su control sobre el PP de Madrid, del que además es presidenta desde 2004, Esperanza Aguirre introdujo en la candidatura de Alberto Ruiz-Gallardón para las municipales de 2007 a algunos de sus más fieles colaboradores: Concepción Dancausa (ex presidenta de la Asamblea con Aguirre), Fernando Martínez Vidal (su ex asesor), Isabel Martínez Cubells (ex viceconsejera), Álvaro Ballarín (ex director de Bibliotecas), Carmen González y Joaquín Martínez.
Con estas seis nuevas incorporaciones, Aguirre lograba los apoyos de casi un tercio del equipo de Alberto Ruiz-Gallardón, que ya contó en su primera legislatura en el Ayuntamiento con cuatro concejales ´aguirristas´: Ángel Garrido, Iñigo Enríquez de Luna, Carlos Izquierdo y Eva Durán.
Pasaron las elecciones municipales, el PP barrió en la capital con su más holgada mayoría absoluta (34 concejales), el alcalde complació a la presidenta situando a Concepción Dancausa, en el círculo de sus más cercanos colaboradores, la Junta de Gobierno. Y las aguas parecieron volver a su cauce, pero por poco tiempo.
La segunda legislatura comenzó con una carta incendiaria en la que Ángel Garrido, el mismo concejal del que ayer partió la petición de dimisión de Cobo, denunciaba la falta de democracia interna en el grupo y se quejaba de que los concejales del PP que no formaban parte de la Junta de Gobierno llegaban a los Plenos sin saber de lo que se iba a tratar.
El alcalde respondió a su reclamación de inmediato y desde el mismo momento en que Garrido hizo su petición ha venido convocando periódicamente una reunión del grupo mensual y previa a cada Pleno para tratar los asuntos del orden del día y fijar posición de voto.
Desde entonces ha sido precisamente y casi únicamente a la hora de votar proposiciones con algún guiño hacia la izquierda, cuando se ha manifestado algún tipo de división entre los partidarios del alcalde y los de la presidenta en el seno del PP en el Ayuntamiento.
El que más se ha destacado en este sentido ha sido el ex asesor de la presidenta Fernando Martínez Vidal, quien se ha ausentado hasta en tres ocasiones del Pleno municipal por falta de acuerdo con la posición de voto que iba a adoptar su grupo.
Así, se salió del Pleno el 27 de septiembre de 2007 para no apoyar con su voto que Jesús de Polanco, presidente y fundador del grupo Prisa, diera nombre a una calle de la ciudad; volvió a ausentarse el 25 de junio de 2008 cuando el Pleno aprobaba una declaración institucional con motivo del Día de Orgullo Gay y se levantó también el pasado junio cuando la Corporación acordaba retirar los honores concedidos a Franco durante la Dictadura.
En esta última ocasión, también se salió del Pleno otro ´aguirrista´, Iñigo Henríquez de Luna, y ambos comentaron que consideraban que en el Ayuntamiento había cuestiones de más urgencia que tratar que quitarle los honores a Franco.
Las tensiones parecían calmadas hasta que las declaraciones del vicealcalde han abierto una nueva guerra con Aguirre, en la que sus partidarios salieron ayer como abanderados de la presidenta y pidieron a Ruiz-Gallardón la cabeza de Cobo.
Fueron dos largas y tensas horas a puerta cerrada en las que el alcalde optó por resolver el conflicto democrática y abiertamente con una votación a mano alzada entre los 32 concejales que han asistido.
Dos de los ´aguirristas´ se ausentaron de la reunión (Ballarín y Carmen González), Dancausa se mostró contraria a la petición de dimisión de Cobo, y, sin embargo, seis concejales que hasta ahora habían dado una imagen neutral han votado a favor de su destitución: Jesús Moreno, Luis Asúa, Elena González, Luis Miguel Boto, Elena Sánchez y Begoña Larraínzar.
A la salida de la reunión, el alcalde ha subrayado e insistido a los medios en que "la división y la diferencia" que se han producido dentro "se han resuelto democráticamente y en nada van a afectar a los ciudadanos".
Los concejales "aguirristas" han suscrito estas afirmaciones pero la división entre los populares ha quedado más patente que nunca.