AGENCIAS. BARCELONA.
El ministro de Justicia, Francisco Caamaño, minimizó la repercusión de la consulta popular sobre la independencia de Cataluña realizada el pasado domingo en la localidad barcelonesa de Arenys de Munt, a la que calificó de "manifestación hecha por algunas personas al margen de la legalidad".
Mientras tanto, el presidente del PP, Mariano Rajoy, denunció que el presidente Zapatero "calle" sobre este asunto y le emplaza a que se pronuncie "claramente" y "no mire hacia otro lado".
El conseller de Educación de la Generalitat, Ernest Maragall, calificó la consulta de "fiesta del soberanismo" y afirmó que fue una buena presentación para una determinada opción política de Cataluña. Por su parte, el presidente de ERC, Joan Puigcercós, anunció que su formación realizará una convención municipal para coordinar consultas similares en otros pueblos, que no serán apoyadas por ICV-EUiA para no "crear falsas expectativas".