El presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, y el primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, abogaron ayer por una política europea de inmigración, a pesar de sus diferentes legislaciones ante este fenómeno, y reclamaron más ayuda de la UE en el control fronterizo.
La inmigración y el compromiso de pedir al G-20 que se impida la especulación con el precio de las materias primas fueron dos de los ejes de la XVI Cumbre bilateral que ambos presidieron en la isla de La Maddalena.
A pesar de las diferentes legislaciones con las que España e Italia abordan el fenómeno de la inmigración, tanto Zapatero como Berlusconi prefirieron centrarse en que se trata de un problema común y en que es necesario contar con una política europea.
"Por supuesto que podemos y debemos trabajar de manera conjunta en favor de una política de inmigración ordenada", manifestó Zapatero, antes de pedir un refuerzo de la agencia europea de control de fronteras (Frontex) y una mayor liderazgo de la UE en las relaciones con el norte de África.