EFE. GRANADA.
El ex banquero Mario Conde presentó ayer su libro ´Memorias de un preso´, que calificó como un "ajuste de hechos" y "no de cuentas", y en el que relata por primera vez su punto de vista sobre la intervención de Banesto, su paso por la cárcel y la relación con su familia.
En él revela la conversación con el Rey el día de la intervención de la entidad, el 28 de diciembre de 1993. Según Conde, el Rey le dijo que comentó a Felipe González, entonces presidente del Gobierno, que la intervención "es una locura, que no se hace en ningún país occidental, que a los bancos si tienen problemas se les ayuda, que no es de recibo...". González, según Conde, pidió al Rey "que no se metiera en esos asuntos que tienen componentes políticos". Conde, que el lunes próximo cumplirá 61 años, cree que el Rey "sufría por lo que iba a suceder después".
Conde, que incluye nombres propios en sus memorias, explicó que tiene "absolutamente claro" que el presidente del Banco Santander, Emilio Botín, "no intervino Banesto ni tuvo ninguna responsabilidad en la toma de esa decisión".