EFE/REDACCIÓN. MADRID/PALMA
El líder del PP, Mariano Rajoy, entró ayer de lleno en la campaña lanzada este verano por su partido contra el Gobierno, los fiscales, la policía y los jueces por un supuesto espionaje y "persecución" política de los que tampoco aportó pruebas. Dentro de la ofensiva, Rajoy explicó ante el Comité Ejecutivo Nacional de su partido, que le preguntará al ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, qué pasó con las detenciones de miembros del PP en Baleares imputados en el caso Palma Arena.
A esta cuestión, según Rajoy, se unirá otra pregunta sobre por qué el fiscal general del Estado no "comparece jamás" para explicar "el distinto trato a las diferentes personas según militen en una u otra fuerza política". El líder del PP lamentó asimismo que en España "haya gente que quiera asumir funciones que no le corresponden" y quiso dejar claro que la Fiscalía trata de manera diferente a personas de uno u otro partido y que "ha habido filtraciones continuas de sumarios bajo secreto (...), no sólo en Valencia".
Los olvidos de Rajoy
A todo ello, unió las "detenciones televisadas impropias de un régimen democrático" –en referencia clara a los imputados del Palma Arena–. Rajoy presumió además de que desde 2004 no hay ningún militante del PP que haya sido condenado y hay "varios" del PSOE. Rajoy se olvidaba así de algunos condenados de su partido en los últimos años: solo en Mallorca, fueron condenados los alcaldes del PP en Llucmajor y Andratx, además del director general de Obras Públicas en la etapa de Matas, Jaume Massot.
El líder del PP avanzó además que dentro de pocas fechas su partido presentará un documento "muy completo sobre el trato diferente de la Fiscalía sobre las detenciones que se han producido y sobre las filtraciones de los diferentes sumarios". Para Rajoy, lo más justo al hablar de regeneración democrática es "hablar de estas cosas"; de que se garantice la igualdad de los españoles y la presunción de inocencia.
Los "indicios" de De Cospedal
Por su parte, la número dos del partido, María Dolores de Cospedal, se reincorporaba a la campaña de acusaciones de espionaje sin pruebas que ella misma inició. Aunque ayer matizaba que las pruebas de las que habló inicialmente –y que nunca presentó– son más bien "indicios". "En España se está produciendo una utilización antidemocrática de las instituciones del Estado de derecho", insistió, asegurando que tiene "muchísimos indicios" de estas supuestas escuchas. De Cospedal añadía que no sabe quien ha ordenado las escuchas, y pese a ello afirma que "alguien lo ha tenido que ordenar políticamente, y el Estado hay varias instituciones que tienen la posibilidad de hacerlo". Aseguró además que el ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, "es la misma persona, que mirando a la televisión y delante de toda España, dijo a todos los españoles que aquello de ?el GAL no existe?"