Renzo Fratini. Nuevo nuncio del papa en España
SARA BARDERAS. MADRID.
El Vaticano nombró ayer al arzobispo italiano Renzo Fratini, diplomático de larga experiencia, como nuncio apostólico en España. Su misión será hacer que el Gobierno español, al que la Santa Sede cataloga críticamente como la "vanguardia del laicismo", comulgue con los postulados del Vaticano y rebaje algunas de las leyes más progresistas impulsadas por José Luis Rodríguez Zapatero. El aborto, la educación, los derechos de los homosexuales e incluso la investigación médica se convertirán desde ya en los campos de batalla en los que tendrá que bregar el nuevo nuncio.
Fratini, arzobispo titular de Botriana, sustituirá al portugués Manuel Monteiro de Castro, de 79 años, que después de más de nueve años en España confirmó en julio su marcha a Roma como nuevo Secretario de la Congregación para los Obispos, según informó la Oficina de Información de la Conferencia Episcopal Española (CEE). Fratini, de 65 años, ingresó en el servicio diplomático de la Santa Sede en 1974. Desde entonces ha desempeñado funciones diplomáticas en varios países del mundo y ha ejercido como nuncio apostólico en algunos en los que el catolicismo se enfrenta a dificultades como Pakistán, Indonesia y Nigeria, país este último en el que ejerce el cargo actualmente. También fue nuncio en Timor Oriental.
En España, Fratini se encontrará con una Iglesia católica y un gobierno enfrentados desde 2004, cuando el Partido Socialista asumió el Ejecutivo. En esta segunda legislatura de Zapatero la situación no ha llegado al enfrentamiento abierto con la Iglesia católica que se vivió en su primer mandato, sobre todo en torno a la ley que en 2005 permitió el matrimonio homosexual en el país, pero tampoco ha sido un camino de rosas.
Y a partir de septiembre, cuando se reanude el curso político, la cuerda se volverá a tensar por dos iniciativas que ya han provocado críticas al gobierno, y duras, por parte de los obispos españoles: la nueva Ley de Libertad religiosa y la modificación de la ley del aborto, que ampliará éste mediante una ley de plazos. De hecho, ya hay previstas manifestaciones contra el aborto en octubre que, como en ocasiones anteriores, contarán con el beneplácito de la Iglesia católica.
Aunque el Vaticano ha sido y es menos duro en sus formas que la Conferencia Episcopal presidida por el cardenal arzobispo de Madrid, Antonio María Rouco Varela, que encarna la línea más dura dentro de la Iglesia católica española, lo cierto es que la política de Zapatero, defensor del laicismo del Estado, inquieta a Roma, y mucho. Y eso pese a que el gobierno socialista y la Iglesia católica española llegaron en la pasada legislatura a un acuerdo de financiación que se sitúa entre los más ventajosos de Europa para esta última.
Fratini llega a España dos años antes de la que será la segunda visita de Benedicto XVI al país. Su objetivo, claro: que el Gobierno comulgue con el Vaticano. Aunque sea un poco.