Ofensiva del PP. La segunda de Rajoy exige al gobierno que demuestre que no espió a la oposición
A.MAGRO /EFE. PALMA /MADRID.
De Cospedal no tiene pruebas. La secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, se reafirmó ayer en su denuncia sobre las escuchas ilegales a dirigentes de su partido por parte del Gobierno, pero ni dio los nombres de quienes, según ella, han sido espiados, ni aportó prueba alguna que sustente las graves acusaciones que pronunció hace dos semanas –respaldas posteriormente por destacados militantes de su partido (incluido el propio Mariano Rajoy, presidente del PP).
Al ser preguntada insistentemente en su primera comparecencia pública tras su carga contra los poderes del Estado por las pruebas que respaldan la contundente campaña del PP contra el Gobierno, los fiscales, los jueces y la policía, De Cospedal se limitó a asegurar que sus evidencias son las conversaciones grabadas por la policía y publicadas en medios de comunicación. Es decir: De Cospedal no tiene pruebas de escuchas ilegales, ya que todas las conversaciones publicadas por medios de comunicación hasta el momento forman parte de sumarios contra imputados judiciales. Todas salvo una: se trata de una conversación grabada precisamente por un militante del PP, que trataba con su grabación de poner en evidencia a Francisco Correa (el líder de la trama Gürtel). Y lo hizo: la cinta pasó a formar parte finalmente de la documentación del proceso judicial y está entre las pruebas que llevaron a iniciar la investigación de la red de supuestas corruptelas ligadas al Partido Popular y a sus gobiernos en varias comunidades autónomas y en importantes ayuntamientos madrileños.
Pese a todo, durante su comparecencia tras la reunión del Comité de Dirección del PP, la secretaria general de los conservadores insistió en que el Gobierno está centrado en "perseguir a la oposición". Aprovechó además su primera rueda de prensa tras sembrar la polémica para recuperar las palabras de otro dirigente del PP, Cristóbal Montoro, que aseguraba la semana pasada que era el Gobierno quien tenía que demostrar que no ha espiado, y no María Dolores De Cospedal quien debía aportar pruebas de los pinchazos de teléfonos.
La secretaria general del PP argumentaba así que en cualquier país democrático si la oposición dijera que está siendo espiada "lo que se hace por parte del Gobierno es abrir una investigación", en lugar de dedicarse a "insultarla". Esta frase daba pie a que el PSOE recordase pocas horas después que en ningún país democrático la oposición imputa sin pruebas delitos tan graves al Gobierno, el Poder Judicial y la Policía. "Todo lo que tenía que decir sobre ese asunto lo he dicho y sobre todo lo que he dicho me reafirmo, como es lógico", recalcaba María Dolores De Cospedal visiblemente molesta por la sucesión de preguntas relacionadas con su acusación sin pruebas.
De lo que sí informó la número dos del PP es de que el partido renunciará a presentar evidencia alguna ante los tribunales y ante las instituciones de la UE. La ofensiva se centrará así en el Congreso de los Diputados, donde exigirá la comparecencia de la vicepresidenta primera, María Teresa Fernández de la Vega, por "las instrucciones que da" al Fiscal General del Estado, Cándido Conde-Pumpido, cuya comparecencia también ha solicitado, junto con la del ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, para que explique "las filtraciones de conversaciones telefónicas".