AGENCIAS. MADRID.
La carga policial que se produjo el domingo en Gernika (Vizcaya) contra manifestantes proetarras desató ayer un enfrentamiento entre el alcalde de la localidad, quien la tachó de "exceso", y el Gobierno vasco, que aseguró que los agentes "se limitaron a aplicar la ley".
El alcalde de Gernika , José Mari Gorroño (EA), opinó que la actuación de la Ertzaintza al impedir la celebración de una marcha de apoyo a los presos etarras prohibida por la Audiencia Nacional fue un "exceso" y anunció la celebración de una junta de portavocesmañana. La Ertzaintza detuvo el domingo a cuatro personas tras disolver un pasacalles prohibido el pasado jueves por la Audiencia Nacional. En los disturbios ocasionados, nueve agentes resultaron con contusiones y fue necesaria la intervención de los bomberos para apagar unos contenedores incendiados.
Gorroño consideró "un exceso el hecho de que la Ertzaintza entrara de esa manera en un recinto festivo lleno de personas de todas las edades, que estaban tranquilamente celebrando las fiestas".
Por su parte, el Departamento de Interior del Gobierno vasco defendió la actuación de la Ertzaintza en Gernika, y aseguró que la Policía autónoma se limitó a "aplicar la Ley", por lo que rechazó que se les "culpabilice" de los incidentes. Interior insistió en que los responsables de lo ocurrido son "quienes no cumplen la Ley", no "acatan" las disposiciones legales y realizan "actos ilegales".