Memoria Histórica. Setenta aniversario de los fusilamientos a jóvenes socialistas
AGENCIAS. MADRID.
El PSOE y el PCE defendieron ayer la necesidad de recuperar las "voces dormidas" de las personas que dieron su vida por la paz, la libertad y la democracia, en el homenaje que ambos partidos han rendido a las llamadas Trece Rosas, fusiladas hace 70 años durante la dictadura franquista.
Por separado, los socialistas y los comunistas han homenajeado a estas trece mujeres –aunque lo han hecho extensible a los 43 jóvenes que fueron asesinados ese mismo día y a los que han muerto por defender los valores democráticos–, en un acto que se celebró en el cementerio de la Almudena.
Coincidiendo con el 70 aniversario del fusilamiento de las Trece Rosas, los socialistas, encabezados por su secretaria de Organización, Leire Pajín, han querido rendir un tributo a estas jóvenes, con el descubrimiento de una placa conmemorativa con sus nombres.
De esta forma se cumple, según Pajín, con la última voluntad de Julia Conesa, una de las trece militantes de las Juventudes Socialistas que fueron fusiladas aquella noche, quien antes de morir dijo: "Que mi nombre no se borre de la historia".
En su discurso, Pajín expresó la necesidad de reivindicar la memoria histórica para "mantener vivo" el recuerdo de unas jóvenes que dieron su vida por defender los valores constitucionales, la libertad y la democracia.
En este sentido, se mostró partidaria de recuperar las "voces dormidas" de una generación de hombres y de mujeres que, "sedientos de progreso y de libertad", se plantaron para defender a este país de la miseria, de la ignorancia y de la desigualdad.
"Esos fueron los terribles pecados que cometieron", subrayó Pajín, tras señalar que, ante tanta injusticia, "merece la pena" recuperar la memoria y "recomponer el mosaico de los corazones orientados hacia la libertad, la justicia y la dignidad".
La dirigente socialista aludió también a las críticas por la aprobación de la Ley de la Memoria Histórica y se preguntó: "¿A quién le hace daño y a quién le molesta nuestra memoria de lágrimas?", e ironizó al señalar que es "más cómodo" el silencio para los que utilizan la palabra "como arma arrojadiza".
"Es un derecho de todos y de todas recuperar y recordar nuestra historia", dijo Pajín, al constatar que "hubo un tiempo (durante la dictadura franquista) en que todo el mundo iba con la cabeza baja sin poder mirar a nadie".
Esto, en su opinión, permite a la sociedad actual valorar los derechos alcanzados y comprobar que España es un país que mira al futuro con ilusión, consciente de que "hemos construido una democracia sólida y fuerte", y de que "la peor tiranía es el silencio".
El momento más emotivo fue cuando Ángeles García Madrid, una de las compañeras de celda de una de las Trece Rosas, relató las últimas horas de las jóvenes, en las que todo el mundo, salvo ellas, sabía que iban a morir.
Así, recordó la última conversación de Virtudes y Julia, dos de las jóvenes asesinadas, en la que la primera le preguntaba a la segunda si pensaba que las iban a matar y ésta le contestó: "No nos van a matar, ¿tú eres tonta?".
"Tenían la muerte en la cara", comentó García, quien a continuación narró que oyeron cómo una de las jóvenes, al subir a la camioneta que les condujo a la muerte, entonó el himno de la Joven Guardia, que fue seguido por las demás hasta su llegada a la tapia del cementerio en la que fueron ejecutadas.