Terrorismo. El atentado tuvo lugar contra el acuartelamiento de la guardia civil
OTR/PRESS. BURGOS.
Fue una madrugada de pánico. ETA atentó ayer contra la casa cuartel de la Guardia Civil en Burgos, donde en el momento de la explosión se encontraban 120 personas. La bomba, colocada en una furgoneta aparcada a 16 metros de la fachada posterior del inmueble, no causó víctimas mortales, aunque se registraron 64 heridos.
El ministro de Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba definió la explosión como "un gran atentado fallido" y consideró que el atentado buscaba sin "ninguna duda" víctimas mortales. También explicó que "de las 120 personas que estaban en la casa cuartel, 41 eran niños.
La explosión provocó daños graves al edificio y dejó un cráter de siete metros de diámetro y dos metros de profundidad. Entre los 64 heridos hay dos mujeres embarazadas y seis niños, todos leves. Hoy mismo comenzarán las labores de inspección para comprobar si el inmueble tiene que ser derribado, aunque parece que la estructura no ha sufrido daños.
El atentado suscitó una reacción unánime de condena y una reafirmación de la unidad por parte de las instituciones y los partidos democráticos, que advirtieron a los terroristas de que acabarán en la cárcel y que nunca conseguirán con las armas objetivos políticos. El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, fue rotundo: "Esta locura y este fanatismo criminal cuenta con el desprecio más absoluto de toda la ciudadanía española".
Las 14 plantas de la casa cuartel burgalesa temblaron a las cuatro de la madrugada de ayer afectadas por la deflagración que afectó con más intensidad a los primeros pisos -que quedaron destrozados por completo-, y provocó también daños en los edificios aledaños.
La furgoneta-bomba estaba cargada con al menos 200 kilos de explosivo, probablemente amonitol, aunque Rubalcaba no quiso confirmar este extremo. "Hablar de explosivos no deja de ser una especulación", dijo el ministro. "Más que hablar de kilos, hay que hablar de si era grande o no, y de la potencia", señaló. En todo caso, la que estalló ayer es una bomba "de una potencia importantísima".
El vehículo que contenía la bomba "tenía placas dobladas", según señaló el ministro del Interior. "Es probable que el coche pudiera provenir de Francia, y que las placas se robaran en España", para que pareciera que "un vehículo de Burgos", explicó el ministro. Fuentes de la investigación señalaron que la furgoneta que ETA hizo explotar era una Mercedes Vito con las placas dobladas, además de que la bomba era de 200 kilos.
La potente furgoneta-bomba fue aparcada por los terroristas pal martes, casi catorce horas antes de la explosión, confirmaronfuentes de la investigación. El visionado de las cintas de las cámaras de seguridad instaladas en el perímetro del acuartelamiento permitió captar el momento en que los miembros de ETA dejaban estacionado el vehículo, minutos después de las dos de la tarde. Según las mismas fuentes, por el momento no ha podido determinarse el número de terroristas que participaron en el atentado o cómo huyeron del lugar.
Los terroristas no avisaron de que iba a estallar. Según explicó el ministro, "no lo suelen hacer" cuando atentan contra la Guardia Civil. Al ser preguntado por si este atentado podría tener alguna relación con el 50 aniversario de la banda terrorista, Rubalcaba apuntó que los terroristas "no estaban pensando en celebrar nada", sino que la bomba tiene que ver "con su estrategia de violencia sostenida y enloquecida".
Los inquilinos de los edificios afectados volverán a sus casas cuando se hayan podido retirar todos los restos de la explosión, según explicó el alcalde de Burgos, Juan Carlos Aparicio. La mayor parte de los afectados encontraron alojamiento en casas de familiares.