La perspicaz política

Catalina Soler, la política que se apoderó de 4 islas y 2 sillas

La felanitxera se erigió en estrella mediática con su famosa frase a ERC: "Ses illes són meves, no seves"

12.02.2018 | 09:16
Catalina Soler, a sus 45 años, lo ha sido casi todo en la política balear y el PP.

Catalina Soler reivindicó el jueves la propiedad de las cuatro islas y lo hizo hablando en felanitxer en la tribuna del Senado. Ello la elevó a los altares, pero la felanitxera lleva décadas moviéndose como pez en el agua en la política y su partido. Ello le permite ser la única dirigente del PP con dos sueldos públicos

La senadora Catalina Soler, natural de Felanitx, ha sido la verdadera protagonista de la semana por su intervención estridente en la Cámara Alta reivindicando la propiedad de Mallorca, Menorca, Eivissa y Formentera. Mucha gente ha descubierto a Soler estos días, a raíz de los focos mediáticos que da el púlpito del Senado. No obstante, lo que muchos no saben es que Soler es lo que se llama una política de cantera en el PP que ha sabido mantenerse con todos los líderes. Se apoderó de la propiedad de las cuatro islas, pero antes se había hecho con la titularidad de dos cargos, senadora y consellera del Consell, algo que nadie más puede decir en su partido en tiempos de vacas flacas al no gobernar en ninguna de las principales instituciones isleñas.

"Las islas son mías, Mallorca, Menorca, Eivissa y Formentera, no suyas ni de Cataluña", espetó Soler al senador de ERC Bernat Picornell el pasado jueves. Lo hizo con vehemencia y se convirtió en fenómeno mediático al defender su voto contrario a la moción socialista para el 75% de descuento en los billetes de avión para residentes.

Veinticuatro horas después, sin ningún tipo de problema, Soler se sentó en la silla del Consell de la calle Palau Reial y votó absolutamente lo contrario de lo que había votado en la Cámara Alta de Madrid sobre los vuelos.

No obstante, la perspicaz política Catalina Soler también sabe evitar la vehemencia y utilizar la mano izquierda para conseguir sus objetivos políticos, entre ellos las dos sillas institucionales.

No le fue necesario subir a ningún púlpito para estar en el núcleo duro del PP con Jaume Matas, Rosa Estarás, José Ramón Bauzá y ahora junto a Biel Company. Siempre con cargo. En mayo de 2015 salió elegida consellera electa del Consell y pasó a cobrar dedicación exclusiva de la institución insular. En diciembre de ese mismo año fue elegida senadora, pero no dimitió del Consell ante la incertidumbre electoral. Una incertidumbre que desembocó en unas nuevas elecciones en junio de 2016, donde Soler volvió a salir senadora por Mallorca y, al mismo tiempo, mientras se dirimía un nuevo liderato en el PP entre Company y Bauzá, a ella le fue de perlas para conservar sus dos sillas, la del Senado y la del Consell.

Algo insólito en el PP. Estaban en esta misma situación María Salom, que tras ser nombrada delegada del Gobierno dejó su cargo en el Consell y en el Parlament. También Álvaro Gijón mantenía su escaño de diputado y su puesto de edil en Cort, pero Gijón se marchó del PP a raíz del caso Cursach. Por ello, Soler es la única política del PP con el privilegio de dos sueldos. Algo nada usual en un partido que tiene muchas bocas que alimentar y que cuenta con muy pocos puestos por ofrecer al estar en la oposición.

Ante este escenario, hay que reconocerle el mérito a la felanitxera. Una mujer que cada vez que tiene la palabra no deja indiferente a nadie y sabe moverse como pez en el agua en su partido. Soler cobra 2.813 euros de sueldo base del Senado, más 1.823 euros de gastos. En el Consell cobra dietas de 1.300 euros brutos por pleno. Todo ello supone una cifra bruta de casi 6.000 euros que percibe la avispada senadora felanitxera, la misma que esta semana ha entrado en el salón de la fama.

Empezó su carrera política en las Nuevas Generaciones hace más de dos décadas. Pasó a ser administrativa del partido durante años, hasta que se plantó en su pueblo en 2003 y cosechó una abrumadora mayoría absoluta para auparse como la primera alcaldesa de Felanitx. En 2007 repitió los buenos resultados y ostentó, al mismo tiempo, el cargo de diputada en el Parlament. En 2008 dejó la alcaldía y siguió de parlamentaria.

En 2011 llega Bauzá y ella, como no podía ser de otra manera, vuelve a ser en una de las personas fuertes del PP. Es nombrada consellera insular de Medio Ambiente del Consell y entre lo más destacado de su gestión estuvo la importación de basuras de Italia e Irlanda para quemar en Son Reus y así, según su versión, no tener que incrementar la tarifa de la recogida de residuos.

El jueves se convirtió en estrella, pese a que un día después votara todo lo contrario en Palma de lo que lo había hecho en Madrid. No obstante, Soler lleva muchos años dando titulares como los del otro día con sus intervenciones y promete seguir haciéndolo.

Lleva la política en la sangre y ya se prepara para el 2019, por si vuelven a venir mal dadas para el PP. Ella se hizo con el mando del partido en Felanitx y trabaja para volver a ser la candidata a la Alcaldía de su pueblo. Ello de momento le garantizaría que, pase lo que pase en las municipales y autonómicas del 2019, Catalina Soler continuará con silla institucional.

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