Un semanario vinculado a la isla

La huella de Mallorca en 'Interviú'

Las portadas de la revista desaparecida tuvieron a menudo a la isla de protagonista, en escándalos como las orgías de Luis Roldán en un hotel palmesano o los desnudos robados a Claudia Schiffer en aguas mallorquinas

14.01.2018 | 11:03
La huella de Mallorca en 'Interviú'

Un semanario vinculado a la isla. Las fotos robadas a la modelo alemana Claudia Schiffer, las bacanales del ex director de la Guardia Civil en la era González y otros capítulos esenciales de la vida frívola de Mallorca han sido recogidos durante cuatro décadas en una revista que a la hora de su extinción se convierte en un documento indispensable sobre la historia local.

Es imposible contar la historia del desaparecido semanario Interviú sin referirse a Mallorca, y viceversa. La revista se caracterizó por un cóctel de sexo, drogas y rocanrol político que a menudo tuvo a la isla como escenario privilegiado. Por ejemplo, en el número de 1994 donde la portada aprovechaba un hueco en las curvas de "Carla, telefonista del sexo" para anunciar la "gran exclusiva" de "Luis Roldán en una orgía con mujeres desnudas". El director de la Guardia Civil aparecía en calzoncillos y jugando con un extraño muñeco playero. Pues bien, las imágenes más relevantes del reportaje fueron captadas en un hotel de lujo del Paseo Marítimo palmesano.

La entrega de las fotos de Roldán a la revista fue intermediada por José María Ruiz Mateos, otro clásico mallorquín en cuanto comprador fraudulento de hoteles. Francisco Riutord, legendario redactor de sucesos de este diario, completaba la información sobre las juergas relatadas en Interviú. Cuando Roldán venía a la isla, supuestamente en atención a su cargo, se clausuraba una planta completa de los hoteles donde se alojaba, con vigilancia de miembros de la Guardia Civil. Todavía peor, los jefes de la benemérita en Palma estaban obligados a trasladar en coches oficiales a las participantes en las orgías mallorquinas desveladas por el semanario.

Poco después del reportaje de Interviú, visitó la isla Alfredo Pérez Rubalcaba, a la sazón ministro de Educación de Felipe González. Dio la casualidad de que el prócer socialista se alojó en el mismo hotel donde se captaron las fotografías. Mientras toreaba a los periodistas con su soltura habitual, se le recordó al ministro la coincidencia hotelera. El político más seguro de sí mismo de la transición empalideció repentinamente, apenas atinó a balbucear unas disculpas incoherentes y desapareció.

Si las orgías de Luis Roldán sacudían la vida española hasta el punto de dejar sin habla a un ministro, la sinergia de Interviú con Mallorca provocó un escándalo de dimensiones mundiales. Durante el verano de 2003, el planeta se estremeció con los desnudos robados a Claudia Schiffer en aguas mallorquinas. La maniquí era entonces la diosa universal, y se había embarcado en un yate alquilado por el cantante Peter Gabriel. Las imágenes en que la modelo lucía únicamente la escueta parte inferior de un bikini, con "Póster en páginas centrales" incluido, suponen uno de los impactos mayúsculos en la iconografía del siglo XX.

Al tratarse de imágenes captadas desde aguas públicas con cámaras dirigidas hacia una embarcación privada, el reportaje desencadenó una controversia judicial mayúscula. La polémica subsiste, con sentencias contradictorias cuando una persona famosa decide desnudarse en una playa. El Supremo antes de Junqueras defendía la libertad de prensa, al discurrir que las exhibiciones costeras corren por cuenta y riesgo de los famosos. Las interpretaciones recientes son más restrictivas para la prensa y más favorables a los poderosos, al igual que en los restantes campos jurídicos.

La conexión mallorquina sirvió para lanzar al estrellato a una institución local. Desde la codiciada portada de Interviú se rendía pleitesía a "El mayor burdel de Europa". Con esta etiqueta, el Mustang Ranch de Juan Garau quedaba coronado frente a una dura competencia. En el interior del número se detallaban las distintas salas y servicios, para acreditar el liderato.

El Mustang ya ha desaparecido, pero la obsesión de Interviú con la isla no se limita a la época dorada del periodismo mallorquín, cuando todo era noticia si llevaba asociada la palabra Mallorca. Metidos en este siglo, los trabajadores de los prostíbulos donde el dirigente popular Rodrigo de Santos castigaba a su tarjeta de crédito pública comercializaron un catálogo de fotografías de estas nuevas orgías. El precio estaba muy por encima del mercado local. Desde el primer momento, quedó claro que las imágenes acabarían apareciendo en la revista creada en 1976 por Antonio Asensio. Así fue, en un primer viaje a la corrupción reciente del PP, que se completaría más adelante en la misma publicación con las "Fotos exclusivas del palacete de Jaume Matas por dentro". Escobillas a cientos de euros y decenas de botellas de Vega Sicilia.

La belleza es el mayor de los escándalos, por lo que Interviú también la ha ofrecido desde Mallorca sin aditivos. "Sara Montiel, desnuda" no requería mayores precisiones. La barandilla que retenía el cuerpo espectacular pertenecía a la villa de la actriz en Génova, adquirida con posterioridad por Matthias Kühn. Con estos precedentes, a nadie puede extrañarle que el semanario a flor de piel conmemorara en 2016 su cuarenta aniversario con un número extraordinario presidido por la mallorquina Chenoa, en cuerpo y alma. La cantante había nacido el mismo año que la revista, y se había resistido durante quince años al reportaje. Maria Antònia Munar lo tuvo más fácil para convencerla de encarnar a La Balanguera. A menudo, bastaba el mero roce con un mallorquín para merecer honores de primera página. Por ejemplo, en la portada integral de "Melissa, el primer amor del portero Miquel Àngel Moyà".

Sin olvidar en este recuento apresurado a la novia mallorquina de Cristiano Ronaldo, la mayoría de lectores compraban Interviú por sus excelentes artículos. Tampoco aquí declinaba la conexión con la isla, porque Interviú contrató las entrevistas ditirámbicas a sus contemporáneos de un Camilo José Cela afincado en la Bonanova. Asimismo, el impagable José Luis de Vilallonga impregnaba de sabor aristocrático sus intervenciones en la revista desde el Port d´Andratx. El diabólico cronista se desquitaba contra Heinrich von Thyssen, que suspendió la biografía que le había contratado. Sin embargo, ni el semanario ahora fallecido pudo igualar el titular que arrancó este diario al escritor, "El barón lleva unos cuernos de aquí a Guatemala".

Pese a la atención preferente a la isla, el editor Asensio formaba parte de la fauna marbellí. Sin embargo, acabó siendo propietario del Real Mallorca, y se movía por sus posesiones futbolísticas escoltado por guardaespaldas no desarmados. Dejó hacer a lo grande, en una etapa inolvidable del deporte local. En Interviú adoptaba la misma política, siempre aseguró que publicaba los artículos y reportajes que le apetecían como lector. Juan Carlos de Borbón gozó de un hueco en su revista. Por ejemplo, cuando Mario Conde y Javier de la Rosa quisieron comprarle un yate con segundas intenciones. O al mostrar las fotos de la construcción en astilleros de la embarcación regia, también desacralizada. O con motivo del atentado contra el monarca que ETA planeaba desde un apartamento de Portopí en el verano de 1995, y que propició el desembarco en funciones de Baltasar Garzón.

Todos los presidentes del Gobierno han descansado en Balears, lo cual implica que todos ellos fueron pasto de Interviú. Sin embargo, ningún reportaje presidencial iguala a la sensacional entrevista que Luis Cantero le ejecutó a Adolfo Suárez durante el verano de 1978. Junto al fotógrafo Oriol Maspons, alcanzaron en velomar el yate presidencial, que se deslizaba por la costa de Eivissa. El recién estrenado "se apiadó" de los navegantes, y contestó a un cuestionario que incluía preguntas clave del estilo de "¿Era usted soltero o casado, cuando echó la primera rúbrica afectiva?" o "¿Entra con mucha frecuencia en la Unión del Centro?"

Aparecer en Interviú era ambivalente, en la revista se confundían los términos de haber llegado y de haber tocado fondo. Así ocurre en la última exclusiva del semanario ligada a Mallorca. Se trata de los papeles de Pedro Horrach, la tortuosa estrategia del entonces fiscal anticorrupción para abordar la imputación de la Infanta Cristina. Los documentos habían sido supuestamente filtrados por enemigos del acusador mallorquín. Las entretelas del reportaje han sido escudriñadas por Pilar Urbano en su reciente libro sobre el juez Castro. Sin embargo, al repasar los últimos escándalos de matriz mallorquina que hallaron cobijo en la publicación, el declinar de la calidad de los protagonistas presagiaba un colapso insoslayable. Ahí estaban el inefable Luisito, las juergas náuticas con langosta y champán francés de Díaz Ferrán, o la visita pormenorizada a la mafia de la Policía Local. Con estos mimbres, Interviú estaba condenada al lamento póstumo escrito por Billy Wilder para Gloria Swanson en El crepúsculo de los dioses. "Yo soy grande, las películas se hicieron pequeñas".

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