Ciencia

La UIB detecta por cuarta vez las ondas gravitacionales

Las señales percibidas fueron emitidas durante los momentos finales de la fusión de dos agujeros negros con masas de 31 y 25 veces la masa solar

28.09.2017 | 01:19
Foto de familia del grupo de gravitación y relatividad de la UIB con la doctora Sintes al frente.

La UIB ha participado en la primera observación conjunta de la fusión de agujeros negros con la red global de interferómetros LIGO-Virgo.

Según indicó en un comunicado el centro universitario, ambas entidades han presentado la primera observación de ondas gravitacionales realizada por tres detectores, con la participación del Grupo de Relatividad y Gravitación de la UIB, que ha aportado los modelos de señales de onda gravitacional de los agujeros negros.

"Dichos modelos se comparan con los datos registrados por los detectores LIGO y Virgo, y son necesarios para identificar las fuentes de las señales, por ejemplo, si son agujeros negros o estrellas de neutrones, o para determinar sus masas. Tenemos un año muy intenso por delante", aseguró el doctor Sascha Husa.

Esta es la cuarta detección anunciada de un sistema binario de agujeros negros y la primera señal significativa de ondas gravitacionales registrada por el detector Virgo. La observación de los tres detectores se realizó el 14 de agosto de 2017 a las 10.30 horas UTC.

Los dos detectores del Observatorio de Ondas Gravitacionales por Interferometría Láser (LIGO), localizados en Livingston (Louisiana) y Hanford, (Washington) y el detector Virgo, localizado cerca de Pisa, Italia, detectaron una señal de onda gravitacional transitoria producida por la coalescencia de dos agujeros negros de masa estelar.

Las ondas gravitacionales detectadas fueron emitidas durante los momentos finales de la fusión de dos agujeros negros con masas alrededor de 31 y 25 veces la masa del sol y se ubicaron a unos 1.800 millones de años luz de distancia.

El nuevo agujero negro giratorio producido tiene cerca de 53 veces la masa del sol, lo que significa que cerca de 3 masas solares fueron convertidas en energía gravitatoria durante la coalescencia.

El próximo periodo de observación comenzará en otoño de 2018 con una sensibilidad significativamente mejorada. "Esperamos detectar varias señales al mes, lo que requerirá desarrollar modelos mucho más precisos de la señal de onda gravitacional para extraer toda la información de estos eventos", añadió Husa.

El nuevo descubrimiento es especialmente importante para la comunidad española de las ondas gravitacionales, ya que un grupo de investigación de la Universidad de Valencia se acaba de unir a la Colaboración Virgo.

La líder del grupo de la UIB que participa en LIGO, la doctora Alicia Sintes, se mostró entusiasmada por el descubrimiento y ha apuntado que "España ya cuenta con una comunidad astronómica muy activa". "La mejora en la localización de las fuentes hace que las observaciones de ondas gravitacionales resulten extraordinariamente atractivas para la comunidad astronómica", estimó. Además, mostró su confianza en que se produzcan interacciones diversas entre grupos de diferentes ámbitos que redunden en una mejora de la comprensión del Universo y espera que "la observación de la señal por el detector Virgo sea un acicate para redoblar los esfuerzos por desarrollar un detector europeo de ondas gravitacionales de tercera generación".

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