Crisis de gobierno

Armengol exige a Més un conseller con peso para Cultura sin descartar más relevos

El Consolat quiere un perfil político con libertad para decidir su equipo y evitar una nueva guerra

03.04.2016 | 00:05
Tres de las protagonistas de esta crisis de gobierno: Salord (izq.), Armengol y Camps (derecha).

El Consolat mueve ficha ante el desafío de Més per Menorca. El partido minoritario del Pacto propondrá el sustituto de la dimitida forzosa Esperança Camps, pero ante la dimensión que ha alcanzado el conflicto no será aceptado cualquiera. El nuevo conseller o consellera deberá ser alguien de peso que garantice estabilidad en la cartera de Transparencia y Cultura el resto de legislatura; no se permitirá un tercero.

La gestión que han hecho los nacionalistas menorquines de la crisis de gobierno generada por su consellera Esperança Camps ha irritado a Francina Armengol, y tampoco ha gustado en la cúpula de Més per Mallorca.

La salida forzosa de la ya exconsellera, en principio una remodelación menor por su escasa entidad, ha empezado a arrastrar a todo el Ejecutivo por las "torpes" e "irresponsables" maniobras de los socios menorquines Maite Salord y Nel Martí. El gabinete de crisis admite errores de calado por parte de la presidenta del Consell de Menorca y del diputado autonómico, que se quieren atajar de inmediato.

No irá a Santa Magdalena

La situación forzó ayer a Armengol a suspender su agenda para hoy, donde tenía previsto asistir al pancaritat en el Puig de Santa Magdalena de Inca.

La presidenta habló con los líderes de todas las fuerzas afectadas y con algunos de sus consellers para analizar las posibles soluciones. Hoy los contactos de Armengol serán más intensos con el núcleo duro de Més per Menorca –los citados Salord y Martí– y de Més per Mallorca –el vicepresidente Biel Barceló y la consellera Fina Santiago–. La prioridad es relevar a Camps cuanto antes y evitar una nueva guerra interna en la Conselleria vacante como la que ha acaba de perder la menorquina.

El principal temor es cómo encajará el sustituto con el resto de altos cargos ya nombrados, que en estos nueve meses han hecho mucha piña –movidos por su afán de expulsar a Camps– y actúan ahora más en bloque que nunca. Hasta el punto de que amenazaron a las dos direcciones de Més con dimitir todos si la protegida de Salord y Martí permanecía en el cargo o destituía a alguno de ellos.

En el Consolat preocupa que el conseller entrante se vea maniatado nada más llegar por el que debe ser su equipo, y por ello va a plantear hoy mismo que se le dé un margen de maniobra para acometer cambios en las direcciones generales si así lo considera. Se quiere a un perfil político que dé sentido a la existencia de Transparencia y Participación, que iba a ser la cartera estrella del actual Govern.

Impulso inmediato

Se pretende evitar el menor conato de incendio interno como el que se ha vivido con Esperança Camps, y al mismo tiempo que la Conselleria salga de su parálisis y empiece a ejecutar proyectos. La aprobación del código ético y la divulgación de todos los gastos de los consellers, desde viajes a comidas, en un portal de internet son los dos grandes retos más urgentes.

Sobre la mesa de Armengol está otro asunto pendiente, la continuidad del socialista Joan Boned como conseller de Territorio y Energía. En el Govern manejan con mucha cautela esta cuestión al tratarse de una baja por enfermedad y respetar la figura del ibicenco; aunque en el Ejecutivo admiten que lo ideal hubiera sido poder hacer una remodelación conjunta en esta cartera y la de Camps, no se quiere actuar bajo la presión y es probable que la presidenta se tome el tiempo necesario para tratarlo personalmente con el conseller.

Tras el portazo de Esperança Camps el viernes, ayer fue un sábado de muchas conversaciones telefónicas entre Armengol, el conseller de Presidencia, Marc Pons, y los dirigentes de Més per Mallorca y Més per Menorca.

La despedida de la exconsellera, con un durísimo ataque al partido que la apadrinaba y a sus directores generales –"infantiles", "desleales" y "acomodados en un victimismo enfermizo", les acusó– han sentado como un tiro en el Govern, que ahora reconoce que debería haber forzado la marcha de Esperança Camps hace dos meses, cuando la situación con sus altos cargos se hizo insostenible.

La propia Maite Salord, que hace unos días desmentía que su amiga Camps tuviera problemas y fuera a abandonar, ayer tuvo que reconocer en su Facebook la evidencia, que en la Conselleria "se vivía una situación tensa y de enfrentamiento". La presidenta de Menorca lamenta "no haber sido capaz de reconducirla", y asume: "Esta es la verdad y no quiero ocultarla".

Salord viajó el viernes a Palma para dirigir in situ una miniremodelación de cargos intermedios con la que ella pensaba que Camps podría seguir dos o tres meses más. Sin embargo, se encontró con la firme negativa de los directores generales de que la consellera siguiera al frente. Salord dejó sola a Camps, y esta se sintió traicionada.

Ante el vodevil que armó la exconsellera durante la jornada, al ausentarse de una rueda de prensa a mediodía, Armengol y Biel Barceló acordaron que no podía seguir. Camps habló por teléfono con la presidenta sobre las cinco de la tarde. No hizo falta decirle que se fuera; ella misma se adelantó.

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