MIGUEL MANSO. PALMA
La Guardia Civil espera el visto bueno de Madrid para mudarse de edificio mientras se ejecutan las obras de reforma en la Comandancia de la calle Manuel Azaña. El inmueble elegido para instalarse es la antigua sede de la conselleria de Comercio e Industria, en la calle Camí de Son Rapinya, junto al acceso a la Vía de Cintura.
Después del fallido intento de traslado a Son Dureta, los responsables de la Guardia Civil evidencian una cautela extrema a la hora de confirmar el cambio de residencia. Fuentes oficiales admiten que las antiguas dependencias de Comercio figuran en el primer lugar de la lista después de descartar diferentes ubicaciones, entre ellas, una nave en Can Valero.
El inicio de las obras en la Comandancia estaban programadas para el mes de junio, pero el contratista, a la espera de la ansiada mudanza, todavía no ha entrado las máquinas. Los mandos dan por hecho que en septiembre se producirá la migración al Camí de Son Rapinya, un edificio moderno de cristales oscuros ocupado por el Govern durante un par de legislaturas hasta la remodelación del organigrama ordenado por el president José Ramón Bauzá. El Ejecutivo autonómico alquiló el bloque a la firma Edificio de Negocios S.L, propiedad del empresario Aniceto Benito, administrador de la compañía de servicios Madisa.
En el último contrato de arrendamiento suscrito para el año 2011, el Govern del Pacto abonó a la sociedad de Aniceto Benito 388.937 euros. Este diario contactó con el empresario y, aunque en un primer momento confirmó las intenciones de la Guardia Civil, posteriormente rehusó ponerse al teléfono.
Las reformas que se ejecutarán en la Comandancia abarcan el patio y los pisos inferiores. Desde su inauguración las filtraciones han sido constantes. Las humedades afectan a las oficinas ubicadas en los sótanos del complejo. La rehabilitación de instalaciones dotará de más luz natural las dependencias donde trabajan los agentes.
Si cuaja el traslado al Camí de Son Rapinya, se cerrará este largo peregrinar en busca de una sede temporal. Lastrados por las condiciones económicas, los responsables de la Benemérita han visitado varios emplazamientos. El coronel jefe de la Guardia Civil, Basilio Sánchez Rufo, se llegó a reunir en agosto del año pasado con el conseller de Presidencia, Antoni Gómez, para negociar la cesión de algún inmueble del Govern balear, pero aquella entrevista no se tradujo en resultados concretos. El ministerio del Interior también solicitó el uso temporal de la zona de consultas externas de Son Dureta y estuvo a punto de cerrar un acuerdo con la propiedad, la Tesorería General de la Seguridad Social, pero en este caso también fracasaron las conversaciones en el último momento.
Además del edificio de Son Dureta, la Guardia Civil barajó otras posibilidades como Gesa o el cuartel de Son Tous, cerca de la carretera de Sineu. Todas estas demoras no han hecho más que tensar el ánimo de los agentes, ante los "graves problemas de insalubridad" de las oficinas de la Comandancia. El espacio subterráneo del cuartel arrastra una serie de problemas estructurales que obligarán a levantar todo el patio, en cuyo subsuelo se ubican la mayoría de dependencias.