MATEU FERRER. MFERRER@DIARIODEMALLORCA.ES
El conseller Bosch se ha pasado semanas advirtiendo que el inicio del curso escolar "será muy complicado". Y que lo diga. La escabechina que ha hecho la conselleria de Educación con los interinos está provocando mucha angustia entre profesores sin oposiciones que, al margen de que circunstancialmente tuvieran algún traslado forzoso de centro, han tenido trabajo asegurado durante años. Esta estabilidad laboral se ha truncado ahora con los recortes, y hay mucha inquietud entre el sector tras la adjudicación de plazas en junio, que por vez primera en años ha dejado a varios centenares de docentes sin perspectivas de trabajar después del verano.
Así las cosas, no es de extrañar que la tradicional repesca de cada mes de septiembre €la Conselleria saca nuevas plazas que no ha convocado en junio€ será especialmente controlada por profesores y sindicatos, esta vez al menor chanchullo se armará una gorda. Especialmente combativo se muestra el sindicato, cuyos trabajadores animan como pueden al profesorado interino. "Nos han dicho que esta vez no dejarán pasar ni una", explica una profesora que fue en busca de consuelo a la conocida organización sindical, tras haberse quedado sin plaza por vez primera pese a llevar más de una década de docencia.
El pánico a terminar en el paro es tal, que las listas de interinos con su respectiva puntuación y méritos están siendo observadas con lupa, ríanse de la KGB. Todo el mundo sabe a cuántos rivales tiene por delante, y sus credenciales. Como el equipo de Bosch se salte un puesto para favorecer a profes afines €algo usual de cada gobierno€, el asalto a la Conselleria será anecdótico.
Las pirulas son habituales, gobierne en Educación el PSM, el PSOE o el PP: sacar in extremis algunas plazas con requisitos peculiares, ya nos entendemos €"nivel de ruso e italiano", "curso de experto en avifauna polar"€, que ¡oh, cielos! curiosamente solo reúnen determinados currículums con carné de partido; o las ´medias jornadas´ que muchos aspirantes descartaron en su día, por no ser de su conveniencia, pero que una vez iniciadas las clases se convierten por arte de magia en ´jornadas completas´. Los tejemanejes pueden provocar en esta ocasión un escándalo de narices.
Con tanta presión de por medio, a quién sorprende que los interinos que simpatizan públicamente con el PP estén entre los ´vigilados´ principales por el resto. Circulan rumores sobre la existencia de una especie de listado B, o lista negra, llámese como quiera, de primos, hermanos, sobrinos y demás parientes de consellers y directores generales del Govern, cargos del Consell, e incluso de alcaldes y concejales Ayuntamientos gobernados por los ´populares´, que han quedado excluidos de la adjudicación definitiva, por si acaso a alguno de repente le toca la lotería en septiembre.
Por no hablar de cómo el cerco ´policial´ se estrecha en torno a la esposa de un importante alto cargo del PP, sobre la que ya circulan historias de supuestos tratos de favor el curso pasado con su plaza en un Instituto de Secundaria.
Menú de no más de 11 euros en el velódromo
Aunque sigue tocado políticamente desde el intento de colocar a la novia, el conseller Delgado anda mucho más relajado que su colega Bosch, tanto que incluso tiene tiempo para moverle la silla al titular de Educación. Solo que este no tiene un pelo de tonto y no se dejará matar tan fácilmente como Carmen Castro.
La Conselleria de Delgado está licitando la "explotación y realización de los servicios complementarios de un bar restaurante en el Palma Arena", a ver si por lo menos el panteón donde yacen millones de euros públicos sirve para algo más que albergar algún que otro concierto. Los interesados tienen hasta el próximo día 20 para entregar sus ofertas, y ya pueden esmerarse, porque el Govern exige un canon fijo mensual de 2.500 euros más IVA, o sea, 2.950 euros al mes a tocateja, más otro variable del 0,5% "sobre los ingresos brutos obtenidos como rendimientos del negocio". El contrato será para los próximos cuatro años, y el Ejecutivo espera ingresar unos 283.000 euros.
El adjudicatario ya podrá espabilarse para hacer buenas cajas €el negocio va "a su riesgo y ventura", dicen las bases€, pues tendrá prohibido ofrecer un menú diario "superior a los 11 euros". Se abre la posibilidad de poder acoger en el recinto bodas, bautizos y demás banquetes, solo que la dirección del Palma Arena tendrá en cada caso la última palabra al respecto. Habrá que ver qué criterio sigue para autorizar unos sí y otros no.