MATEU FERRER. MFERRER@DIARIODEMALLORCA.ES
El senador Antoni Manchado –sin duda, el político mallorquín más cibernáutico–, se daba ayer cabezazos en su Facebook con un estudio sobre los malos hábitos de los titulares de una cuenta de internet: "Juass, un 12% de los internautas sigue robando la wi-fi del vecino".
Nuestro añorado expresidente del Govern, Jaume Matas, también utiliza la red ajena, pero no roba la conexión, sino que la pide prestada, que queda más elegante. El expresidente veranea en su apartamento de primera línea en la Colònia de Sant Jordi, donde por lo visto carece de internet. Ningún problema, ayer sin ir más lejos se acercó hasta la oficina de una empresa vecina, donde le dejaron usar un ordenador para sus menesteres virtuales, detrás de la mesa de atención al público. No vean la cara que pusieron algunos clientes, que por un momento pensaron que el expolítico del PP trabajaba en el lugar.
El PP tendrá que escuchar a Pastor aunque no quiera
Como el PP tiene una mayoría absolutísima en el Parlamento, aplica el rodillo e impide que los diputados Antoni Pastor y Margalida Font (de Formentera) formen grupo parlamentario mixto, condenándoles a ser no adscritos. De este modo, ninguno de los dos puede intervenir en los plenos, ni aunque otros les aludan.
En el caso de Pastor, la intencionalidad es muy clara, evitar dar voz al niño malo que fue expulsado de la bancada popular. Pues bien, una artimaña legal permitirá que hoy mismo Pastor pueda intervenir hasta 30 minutos, si no renuncia a ello. Al haber firmado las enmiendas a las dos leyes que hoy se aprobarán, le corresponde un turno de 10 minutos para defenderlas, y otro de 5 en réplica, para cada ley. O sea, que un solo diputado tendrá tanto tiempo para intervenir como el PP, que tiene 34 escaños. Pastor sale ganando más que si estuviera en el grupo mixto, donde tendría que repartirse el tiempo con Font. Cuentan que el ´boquete´ abierto al PP lleva sello de Diéguez (PSOE), de quién si no...