R. GALÁN PALMA
La jornada dominical de ayer fue para quitarse el sombrero, el abrigo, la bufanda e incluso el jersey si salías de paseo a partir del mediodía. Muchos isleños aprovecharon para hacer parada en alguna de las terrazas de los bares y restaurantes costeros que abrieron para hacer la mejor caja de la semana. Bastantes menos se acercaron a la playa en pleno mes de enero, pese a que parecía que el calendario ya marcaba la primavera. Y los más atrevidos se remojaron los pies y hasta más de uno, seguramente extranjero, se dio un chapuzón.
El sol hizo subir la sensación térmica, aunque la temperatura máxima estimada se situó en los 16 grados, que a veces ascendían a más de 20. Por la noche fue otro cantar, ya que el mercurio bajó de nuevo al frío invierno.
Volviendo al mediodía, en la ciudad la mayor afluencia de quienes querían disfrutar del sol se vio en la primera línea, ya que el paseo Marítimo y los barrios del Portitxol y el Molinar son muy atractivos para deportistas, paseantes, dueños de mascotas y familias o grupos de amigos que quieren tomarse unas tapas y cañas relajados escuchando el Mediterráneo.
Pese a que aún quedan siete días para el próximo domingo y la situación puede cambiar, la previsión meteorológica no es nada halagüeña, porque apunta a una bajada de temperaturas y gran probabilidad de lluvias, tal como indica la Agencia Estatal de Meteorología. Por lo tanto, los planes tendrán que ser diferentes a los del día de ayer.