La educación "en libertad y de calidad", la reducción del desempleo y la política del día a día –en lugar de las obras faraónicas– son los ejes centrales del programa electoral del PP balear, cuyo candidato a presidir el Govern, José Ramón Bauzá, desgranó ayer ante unos 1.500 simpatizantes en Son Termes (Bunyola).
Bauzá se mostró preocupado porque Balears tenga "una tasa de fracaso y abandono escolar del 40,8%, liderando el ranking negativo en España", y entre sus principales promesas anunció que si gobierna implantará "la libertad de elección de centro en la educación infantil, aprovechando las sinergias de los sectores público y privado... y contando con la concertada", remachó. Recupera así la promesa electoral que ya hizo en su día su antecesor Jaume Matas, en 2003, y que finalmente incumplió –ya como presidente de Govern hasta 2007–, al ser técnicamente inviable.
Además, aseguró Bauzá, "implantaremos un modelo lingüístico que permita a los padres elegir, entre las lenguas oficiales de nuestra Comunidad, la primera de las lenguas vehiculares para la educación de los hijos, de manera que al final de la etapa obligatoria nuestros alumnos sean capaces de dominar las dos lenguas, y un tercer idioma extranjero, que debe ser el inglés". Sus palabras despertaron una auténtica ovación entre el público.
Eligen los padres, no los profesores
Por último, el líder ´popular´ garantizó "que las familias participarán en todos los procesos de decisión que afecten al proceso educativo de sus hijos. Los padres son los que decidirán, no los políticos ni los claustros de profesores" –enfatizó de nuevo entre aplausos–, "porque es en la familia donde se educa, y en los colegios donde se forma".
Al hilo de esto, y como anunció el viernes pasado en Madrid, Bauzá afirmó que "para el acceso a la Administración Pública el catalán no será un requisito, salvo en ámbitos muy concretos, y será valorado como un mérito para la provisión de puestos de trabajo. No por nada, sino porque queremos a los mejores, sean chinos o vascos".
Los cambios en educación, afirmó Bauzá, darán su fruto a largo plazo. Mientras, dará prioridad a "reactivar el crecimiento económico y la competitividad". Destacó que "de esta crisis, tan negativa en tantos y tantos aspectos, tiene que surgir una nueva clase política, que no pierda el tiempo con tonterías que no afectan en nada a la sociedad". Bauzá dijo que tampoco quería gastar su tiempo hablando de su adversario político, el socialista Francesc Antich, al que "solo le ha preocupado calentar la silla y hacer propaganda".
Bauzá lamentó los 120.000 parados que hay actualmente en Balears y se comprometió a trabajar duro para erradicar esta problemática. Otras promesas fueron garantizar "la seguridad jurídica devolver a Balears el liderazgo que tuvo en materia de turismo", y aplicar una política de austeridad: "Menos consejerías, menos cargos, menos coches oficiales, menos gastos de representación".
El presidenciable hizo hincapié en que presenta de cara a estas elecciones "un programa de gobierno muy sencillo", fruto de un trabajo "a pie de calle, con las personas, conociendo los problemas reales de la gente, hablando con los sectores profesionales, con la sociedad, con los empresarios que no llegan a final de mes". Así pues, Bauzá quiso hacer "una advertencia: No busquéis proyectos estrella, ni grandes infraestructuras. No es la filosofía de este proyecto que lidero. Se trata de un programa real, adaptado a los problemas reales, a los que tenemos las personas en la calle". Aunque velada, fue la única alusión a la era Matas, que hace cuatro años anunció en precampaña la polémica Ópera de Santiago Calatrava.